estratega

estratega

  • Primera temporada
  • Segunda temporada
  • Rafa Martínez
  • Intro

"Unincorporated man"

Las empresas dicen que sus empleados son su capital más preciado, las madres que sus niños valen un montón, los novios se dicen “tesoro” …  Pero casi nadie sabe cuánto valen a precios de mercado.

Sólo los deportistas y otras figuras del espectáculo amagan cifras. Por ejemplo, los pulgares de Fernando Alonso valen 10 millones de euros o traspasar a Ronaldo costó cerca de 100, que por otro lado es lo que gana Tiger Woods entre patrocinios y torneos cada año, lo que combinado con una vida estándar de golfista podría darnos una forma de calcular su “valor económico”  por descuento de flujos.

TheUnincorporatedMan Toda esta reflexión viene por la novela de ciencia ficción “The Unincorporated Man”, de los hermanos Kollin. No la he leido aún (no parece posible comprar el ebook desde fuera de EE.UU.). Esto puede ser ventajoso, pues nos permite pensar con más libertad sobre sus inquietantes premisas: tras un colapso económico, la humanidad ha decidido que todos los seres humanos nazcan participados (como si fueran una empresa) por el estado (que posee un 5%) y los padres (que detentan el 20% de las acciones).

Durante la vida, pueden conseguir capital para su desarrollo personal (por ejemplo, ceder un 10/15% para conseguir fondos con los que invertir en estudios universitarios), al que se espera sacar rentabilidad (procedente de la mejora de sus ingresos respecto a no estudiar). Parte de esa rentabilidad irá a los accionistas, otra, a la recompra de acciones para ganar control sobre su propia vida. En la visión de los autores, parece ser que también sería habitual cambiarlas con familiares, parejas o compañeros, a modo de alianza estratégica.

Para entender esto conviene buscar un ejemplo actual. Y lo hay:  Thrust Fund es un fondo de tres emprendedores, que calculan que el valor actual de sus ingresos futuros (a la más típica presentación de business case) es de 10 millones de dólares (cada uno), y esperan vender a ese precio el 3-6% de su valor personal (es decir, ese porcentaje de sus ingresos futuros) en la actualidad para financiar sus proyectos. Como dice otro escritor de ciencia ficción, W. Gibson, “el futuro ya está aquí, sólo que no lo bastante repartido”. 

La idea de "Unincorporated man", es un interesantísimo “what if”. No es descabellado ni irrelevante pensar en las consecuencias de un futurible similar. Sería la extensión del modelo capitalista (con mutaciones) a un rango mucho más amplio de la actividad económica que el de las empresas actuales, naturalmente con muchas consecuencias sociales y personales. Una de las ideas sobre el futuro con más fuerza que he visto últimamente, no tanto quizá por lo probable, sino porque lo que sugiere. Por eso, lejos de conformar una opinión, este post trata de ser provocador.

La visión de los autores parece ser negativa, como quizá sea la espontánea de la mayoría de los que se enfrentan a la idea. De hecho, advierten del poder de maléficas corporaciones en ese entorno (aunque, moralmente, los padres no deberían salir tampoco bien parados). Otra antigua y sólo recientemente denigrada institución, la “esclavitud”, parece acechar también detrás de la idea. Los autores lo plantean como una distopía (como una utopía negativa) contra la que hay que rebelarse. De hecho, este escenario de personas corporativizadas e hipereconómico es el opuesto a la Utopía de Tomás Moro, donde a los niños se les acostumbraba a jugar con oro y piedras preciosas para que de adultos no les dieran importancia (aunque sí había esclavos)

Sin embargo, creo que no hay que ceñirse a las metáforas corporativas o de esclavitud: el modelo podría tener planteamientos legales, culturales e institucionales muy variados. Podría incluso ser sólo parcial. Existe el peligro del abuso de la propiedad, pero depende de qué derechos tiene la mayoría del capital. Por el lado contrario, existe el de perder incentivos para trabajar una vez se pierde una parte importante del capital propio, que afectaría al derecho del capital, con versiones revisadas del “problema de agencia”.

Las derivadas éticas están también ahí. Sobre si aumenta o disminuye las desigualdades, depende de lo meritocrático que sea uno. Iría del “tanto tienes, tanto vales”, al “tanto vales, tanto tienes”. El sistema gira hacia la responsabilidad individual y posiblemente fomente el riesgo. Pero también huele a deshumanización y a una versión aumentada y explícita del concepto de "alienación" (vuelve Marx!). Es complejo y no es perfecto, exactamente como ocurre hoy.

Queda planteado el tema. Sólo apuntaré a continuación alguna ideas que (a modo de brainstorming particular) me han parecido señalar a algunas tendencias actuales que podrían favorecer llegar a ser algo parecido:

  • Económicamente, sospecho que abre a la economía muchos campos de actividad productiva que no están recogidos en la economía cotizada. Eso es positivo para la economía y una tendencia mundial. Los individuos, no las empresas, son la última unidad de producción y generación de valor. El sistema, tras el fracaso de la planificación centralizada, parece una forma eficiente de movilizar recursos y de promover el emprendizaje. Como decía Gordon Gekko en Wall Street “greed is good”: valorar las cosas ayuda a sacar lo mejor de uno mismo, y de los otros. Por otro lado, igual que el crecimiento, el riesgo de burbujas se incrementa. La próxima burbuja quizá no sean las renovables o la bioingeniería, sino nosotros mismos.
  • Muchas de nuestras actividades económicas, como pedir un préstamo o contratar un seguro sanitario, tienden ya hoy a personalizarse más según el perfil del demandante, una práctica similar a la que se practica en empresas. Naturalmente, la información es incompleta, pero así es la economía. Los microcréditos que se ofrecen en el tercer mundo, que además, tienen mejores tasas de devolución que los créditos del mundo desarrollado, también me parece que se asocian a la tendencia.
  • Otro tema es el del control y la privacidad. En un mundo basado en esas premisas, igual que las empresas cotizadas tienen que ofrecer sus cuentas regularmente, las personas serían auditadas en su actividad y decisiones. Posiblemente más de lo que hoy nos parece tolerable, pero las redes sociales están destruyendo algunos mitos sobre la privacidad. Y, por ejemplo, en Finlandia puedes conocer la declaración de la renta de cualquier ciudadano al momento mandando un SMS a Hacienda.
  • Naturalmente, en un camino a ese entorno cobra todo el sentido la tendencia actual a la marca personal (una de cuyas visiones más sensatas es la que ofrece Andrés Pérez). La reputación online ya influye en las contrataciones.
  • Finalmente, no hace falta decir que algunas de las tendencias que se apuntan de “empresa distribuída”, “empresa 2.0”, etc tienden a dar más importancia a la persona y su talento como creadora, no tanto asociada a una empresa como embebida en un tejido más flexible de producción. Otra tendencia actual coherente con esto es el de la creciente valoración de los intangibles en el mercado de valores (como el talento de la alta dirección o equipos). Ambas tendencias desembocan de forma natural en “valorar” a las personas por sus potenciales aportaciones futuras.

Así que, en esta temporada del IRPF, recordemos que somos "personas físicas", y que se nos unieron las empresas como "personas jurídicas", también con derechos y obligaciones, aunque teóricamente inmortales. Puede que en el futuro unamos aún más ambos conceptos.

enlace corto: http://bit.ly/9A1UNO

Publicado el 13 mayo 2010 en 2T, largo plazo, Y si... | Enlace permanente | Comentarios (2) | TrackBack (0)

Enviar a Twitter

Hombre rico, hombre pobre, hombre pobre, hombre pobre, hombre pobre, hombre pobre, hombre...

He estado pensando sobre el tema, y empiezo a creer que es mejor ser rico que pobre. No niego las evidentes ventajas de la pobreza, tan alabadas por poetas, proletas y profetas. He estado a punto de recomendar a mis lectores esta opción. Porque reclamo aquí que algún día los políticos nos dejen decidir nuestra opción económica como ahora se permite elegir la sexual.

Pero aunque parezca chocante, puestos a elegir, me parece mejor poder comprarte más cosas que qué no. Y luego hay otras externalidades positivas. Por ejemplo, recuerdo una entrevista leída en peluquería que se hacía a una señorita que estaba en muy buenas condiciones, y que se había casado recientemente con un magnate de edad venerable, tras separarse recientemente de otro. La señorita comentaba que, en efecto, ella buscaba hombres ricos, pero no por su dinero. Según ella, la gente pobre está demasiado obsesionada con ganar dinero y llega demasiado cansada a casa como para prestarle la atención emocional y los sofisticados cuidados que ella necesitaba. Yo tampoco quiero estar obsesionado. Quiero ser natural y zen como por ejemplo Botín.

Opino que es más fácil, si lo intentas con convicción, pasar de rico a pobre que de pobre a rico. Se ve que el número de plazas del club de rico está limitado, y hacen lo imposible para que no llegues. Así que ante la duda, mejor rico, que siempre puedes arrepentirte y volver a la virtuosa vida del pobre.

Y si le coges gusto, pues nada, a disfrutar, porque tampoco es tan fácil, al menos por estos parajes, que te apeen de rico si no quieres.

Voy a explicar un poco este último punto. Si la vida fuera como la lotería, los ricos tomarían más boletos y seguirían ganando, con cierta incertidumbre, cantidades mayores que las de los pobres en general, que juegan menos. Pero a la larga, y ayudado por la fricción de los impuestos al juego, la ventaja inicial de muchos se diluiría. Habría rotación.

Pero la vida no es una lotería, sino un casino que tiene algunos dados trucados, y hay quien sabe cuáles son, y quien cobra por explicar cuáles son y cómo jugarlos.

Así, hay asesores financieros, bancos de inversión, abogados y hasta países de conveniencia que viven muy bien de ayudar al rico a seguir siéndolo.

Otras ventajas del nacido rico es el acceso a relaciones, formación, capital de despegue y hasta una seguridad en sí mismo que carece el que se ha criado a sopapos por llorón el lugar de con la nanny en el cuarto toda la noche para acunarlo. Todos ellos factores de éxito.

Luego si eres rico, por ejemplo, puedes comprar lotería de sorteos donde no todos pueden jugar. Por ejemplo, si en lugar de gastar 3 euros en el décimo del jueves te compras unos pisos en un barrio de nueva creación quizá la probabilidad de premios y su cuantía sea mayor que el de la lotería, pero algunos no pueden jugar porque cada décimo sale muy caro. Ricos famosos se sabe que  juegan a esto. Ayuntamientos y bancos también.

En el caso anterior había también un factor curioso: dinero en impuestos para ayudar al comprador que pasan fugazmente por las manos del pobre para acabar embolsados por un rico. Pero hay un caso mejor que elude el factor de incertidumbre que es un pobre en el camino. Por ejemplo, si eres un rico de toda la vida seguro que tenéis en la familia alguna finquita inoperante a punto de perder las subvenciones, o algún coto de caza en desuso. No es el caso si eres pobre, donde no es probable ni que acabes bajo tierra. Pues le pones a la finquita unos paneles solares que en toda su vida podrán recuperar la energía que costó fabricarlos y vendes la energía a precio primadísimo y regulado a las eléctricas, que tienen obligación de comprarla, y que acaban trasladando el coste a sus facturas bimensuales. Por supuesto, que si tienes algún villa cerca no emplearás esta energía, sino la de la eléctrica, que te sale mucho más barata que la que produces.

Y finalmente, y aunque es improbable que leas a Chomsky si eres rico, intuirás que las empresas tienen derechos de individuos inmortales, y lo aprovecharás para que tus retoños puedan seguir decidiendo si siguen siendo ricos o no, eludiendo los impuestos de sucesión.

En fin, "que lo tengo claro".

Publicado el 12 mayo 2005 en 1T, Y si... | Enlace permanente | Comentarios (17) | TrackBack (3)

Enviar a Twitter



 

Últimas entradas

  • Reinventar la Gestión Pública (2) Políticos vs burócratas
  • Reinventar la Gestión Pública (1) La referencia empresarial
  • El salvaje mundo digital
  • Las fases del cambio (2): "From the dream come the vision"
  • Acerca de la información en las organizaciones
  • Las fases del cambio
  • El arte de apartar a la gente de sus asuntos
  • La sectas del futuro
  • Los mitos de la proactividad
  • Soluciones a la crisis: Rectificar los nombres
Sindicar este sitio (XML)
Subscribe to estratega by Email

Twitter Updates

@estratega en Twitter:


    Licencia de Creative Commons
    This obra by Rafael Martínez is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.