“Blogs y poder” es el tema del último “Festival de Blogs”, que en esta edición organiza eScriptorium.
Aquí plasmaré algunas ideas, sin ánimo de llegar a ser conclusiones, sobre el “poder” de la blogosfera, que ha llegado a ser calificada como “quinto poder”.
La quinta es una plaza disputada (será por lo de que no hay quinto malo), que también ha sido atribuida a la mafia, al lobby homosexual, judío, a la masonería, o a la sociedad civil en general… En cualquier caso, asumiendo que el periodismo profesional es el “cuarto poder” (incluido el de Internet), tendría sentido asignar a los blogs el “quinto” no tanto por relevancia sino como sucesión lógica: la prensa es el cuarto porque vigila a los anteriores, y el quinto vigila al cuarto. Sería el que “vigila al vigilante”, que no está nada mal pues ese puesto antes se otorgaba ni más ni menos que a Dios.
Así, la blogosfera se presenta como una carcoma para el poder basado en el último eslogan del partido que dirigía la sociedad de 1984: “IGNORANCE IS STRENGTH (La ignorancia es fuerza)”. Es escupir el “chicle de los ojos” que es la TV y entender el mundo de forma compartida.
Hay ejemplos claros en los que la blogosfera ha actuado así, con los medios y también con las conductas de algunas empresas. Es parte de lo bueno que permite la blogosfera, pero yo no creo que en denunciar a los ciudadanos Kane de turno esté realmente su misión principal, aunque es lógico que desde los medios sea lo primero que se resalte, por alusiones. Más carga de profundidad tiene el concepto de Periodismo 3.0.,
reconocer la oportunidad de que el público sabe más que el que escribe.
Aquí hay una paradoja, a mi entender, pues cuanto más éxito tengan los blogs menos participarán en el poder que toma las decisiones, pues más abiertos tendrán que estar a quienes están marginados por éste en cada momento. Si la blogosfera va a ser eso, hablamos de una plataforma que permite actuar al contrapoder, y no de un poder.
Es decir, en cuanto a las relaciones de poder de la blogosfera “hacia fuera”, la blogosfera es una “plataforma”
donde tienen su reflejo multitud de opiniones y carece de medios de
definir un consenso.
Una definición clásica de poder es la capacidad para influir en el comportamiento ajeno o en el desarrollo de las acciones importantes. En las sociedades más centralizadas suele vincularse a cargos, en las más primitivas está más basado en el carisma de los individuos. En este sentido, las relaciones de poder dentro de la blogosfera tienen hoy por hoy mucho de tribu amplificada, donde ciertos blogs tienen más arrastre que otros, cuantificable por visitas, comentarios, suscripciones o enlaces. Pero eso no quiere decir que manden en la blogosfera ni que tengan ningún cargo. Eso sí, pueden crear corrientes de opinión de forma más eficiente que gritando en la calle. Y eso es poder, no de la blogosfera, sino suyo gracias a la blogosfera.
No había por tanto un “representante de la blogosfera” que invitar a la boda del príncipe Felipe, donde se congregaron los que por su cargo pintaban algo en el país. Sin embargo, si podría ser que algún blogger apareciera en la lista de los “100 más influyentes del año”.
Quizá en el futuro se cree una tradición que haga el sistema más “estructurado”. Entonces creo que sería cuando podríamos hablar de su “poder” como sujeto y no como herramienta, pues su opinión tendría una tradición. Eso hoy no ocurre y no estoy diciendo que sea deseable. Sin embargo, no es descartable a la vista de algunas corrientes que parecen imponerse, como la actitud ante el copyright o empresas como Microsoft.
Esto trae el tema de la “élite de los blogs”. Supongo que todo ese pensamiento está influenciado por el libro “La Netocracia, el nuevo poder en la red y la vida después del capitalismo”, que defiende que llega una nueva revolución, la era del “informacionismo”, donde lo valioso será lo que consiga atención y nobles y capitalistas son sustituídos por los netócratas, los que influyen en las nuevas redes. Automáticamente muchos blogueros se frotan las manos y diseñan sus escudos de armas.
Sin embargo, como ya comenté en esta anotación, hoy por hoy veo más analogías con la “bohemia” que surgió tras otra revolución, la industrial, que con la aristocracia. Gente que se agrupaba en barrios baratos, con inquietudes literarias y artísticas, cierto descuido ante los convencionalismos y clara rebeldía ante lo que consideraban hipócrita. Se veían como espíritus libres, una nueva aristocracia. Configuraban un mundo paralelo de valores, y sí, internamente tenían sus élites, pero no sobre el resto del mundo.
Otro tema es que los blogs cambiarán la Historia. A lo mejor no por modificar por sí mismos las cosas que pasan, pero sí su interpretación. Porque otra originalidad que tienen los blogs trasciende su época. La Historia que conocemos siempre surge de documentos aportados por las élites. La alfabetización primero abrió la posibilidad de generar documentación, pero principalmente personal, la edición y la prensa han estado siempre condicionadas, pero un fenómeno como los blogs pone a millones de amateurs a escribir sobre el mundo en un repositorio común y autoorganizante. Esa perspectiva ya no podrá ocultarse.
Por ejemplo, si hubiera habido algo parecido a los blogs, conoceríamos la versión de los perseguidos en la caza de brujas del final de la Edad Media, que hoy se pierde en las actas escritas por sus juzgadores. Y no es un ejemplo simplemente curioso, es que ese fue uno de los primeros ensayos con los que se pusieron en marcha los elaborados mecanismos de coerción estatal que aún hoy gozan de buena salud. A propósito, no descuidemos que los blogs también pueden ser crueles mecanismos de coerción social, como demuestran algunos vapuleos a personas concretas.
También se pueden entender los blogs como un avance o un síntoma de los
nuevos tipos de relación económica que quizá se desarrollen en el
mundo. Se basarán en el potencial implícito en las redes, y en modos no
monetarios (no diré “no económicos”) de colaboración. En el prestigio y
la confianza personales y no de las instituciones. En el concepto de
“agregador” (que a propósito, creo que tiene más potencial que el de
simple blog). Todo esto nos resulta confortable extrapolarlo, y vemos
como la influencia de la red y de estos modelos crece. En ese sentido
se podría hablar de “poder”, en cuanto a influencia de nuestro "ADN". Pero hay que reconocer que ni somos una
mayoría de la población, ni existe una utopía consensuada, ni el
enfoque personal con que se participa en la red es radical.
Hasta ahora he asumido a propósito que la blogosfera era la blogosfera de activismo y sociedad, un reflejo de las opiniones e intereses que hay fuera, que nadan en un nuevo entorno. Pero hay mucho más: hay una blogosfera de autoconocimiento, de blogs personales, y otra de gestión del conocimiento, empleada internamente por las empresas.
Todos estos tipos de blogs son también herramientas del conocer y por eso son herramientas del poder, pero hoy por hoy no constituyen un “poder” social más que como “proxy” y "agilizador de la opinión pública". En que se convertirán no podemos conocerlo, quizá el ruido ahogue su fuerza, quizá se impongan ciertas corrientes o intereses, o quizá se logre un sano equilibrio.
Termino con una frase de una frase de una joven punky de 22 años que está pensando en sacrificar su cresta tras lucirla cinco años, porque me recuerda otra tendencia con la que han de convivir los blogs. Viene en El País del jueves, en un artículo (procedente del New York Times) de la sección “Arte y Estilo” sobre como las crestas, en una versión más light, se está poniendo de moda entre los yuppies y los brokers, la antítesis de la antigua cresta antisistema. La chica punky dice: “Ya no tiene el mismo poder de antes. Todo comienza en los márgenes y al final, EE.UU. lo lleva hacia el centro. Es insoportable.” Algún día, quizá también los blogs pierdan su encanto para algunos pioneros.