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La burbuja económica, explicada por el Bosco

Llevaba tiempo intentando comprender un poco la burbuja económica. Escuché a los políticos y las tertulias, leí sobre la crisis Ninja, sobre JP Morgan y las innovaciones financieras, sobre los vínculos entre Wall Street y Washington, sobre cisnes negros, sobre "behavioral economics" y las estafas piramidales. Incluso fui a ver a Pep Bou. Pero nada. Que no me enteraba.

Hasta que un día, en el museo del Prado, vi un cuadro. O en realidad, un tríptico. “El carro del heno” del pintor Hieronymus Bosch. El Bosco vivió en una época convulsa, herética, de gran ignorancia y grandes cambios. O sea,  el Bosco vivió en una época como todas.

El Bosco es un pintor enigmático, cargado de simbología, y para algunos con dotes proféticas. También es todo un precursor de la visualización mediante “mapas mentales”, o eso me pareció a mi. Porque, queridos contemporáneos, "el carro del Heno" proporciona el más completo modelo de la famosa “burbuja económica” que conozco, y lo hace 500 años antes de que se produjera. Supongo que porque cada época tiene su burbuja, porque unas burbujas se montan sobre otras o porque la propia civilización es una burbuja. De hecho, hay quien dice que todo el progreso occidental no es más que una burbuja generada por el descubrimiento de oro y plata en América.

En definitiva, comoquiera que las explicaciones de los economistas e instituciones actuales no me resultaban satisfactorias, por técnicas, sesgadas o superficiales, he decidido emplear este cuadro como mapa mental de la burbuja hasta que alguien pinte algo más acertado en los próximos 500 años.

He aquí un análisis actualizado de los símbolos, desde la autoridad que me da tener un blog. (Pueden verse detalles del cuadro en esta página de Wikimedia)


El carro de heno3
 

1)    El carro del heno. El cuadro representa el avance de un enorme carro de heno, tirado por monstruos, que es rodeado por personaje de todas las clases sociales que  luchan por distintos métodos de conseguir su parte. 

La explicación, y lo que hace que nos encaje nuestra idea de “burbuja”, es que en el mundo medieval, el heno representa lo efímero de lo material y de los afanes humanos por adquirirlo y mantenerlo. Dicen los expertos que la imagen del heno alude a un versículo de Isaías: “Toda carne es como el heno y todo esplendor como la flor de los campos. El heno se seca, la flor se cae”. También se cita un conocido proverbio holandés: “el mundo es un montón de heno, cada cual toma lo que puede”.  Podría haberse pintado un carro de oro, pero poniendo heno, similar en color, se aprecia mejor el absurdo de correr tras lo perecedero

Es decir, el “heno” atrae (alegóricamente) la codicia, la avaricia, la envidia y la vanidad, así como la búsqueda de poder, de bienes, de cargos, de aplausos. Cosas que en la época estaban mal vistas, y sin embargo legitimadas hoy en día. Como decía Gordon Gekko en Wall Street: “Greed is good” , “El punto es, señoras y señores, que la codicia, por falta de una palabra mejor, es buena. La codicia funciona, la codicia clarifica, penetra y captura la esencia del espíritu evolutivo".

En fin, como regla mnemotécnica, lo que quieren los que se arriman, es “subirse al carro”, y como el heno es “forraje”, lo que quieren es “forrarse”. Lo mismo que los que hacen una burbuja económica. Lo malo, es que como simboliza el heno, el mecanismo es efímero y lo supuestamente acumulado se evapora.


2)    El carro es tirado por extraños seres mitad hombre, mitad animal. (imagen) Por qué no pensar que el Bosco se refiere a los mismos “espíritus animales” que mencionaba Keynes, al menos en el sentido del reciente best-seller del mismo título de Akerlof y Shiller, las “conductas irracionales” que nos han llevado a la crisis: el exceso de confianza colectiva (como en el mercado inmobiliario o los derivados financieros), la corrupción y la conducta antisocial, o el poder de historias (como la “nueva economía” en la burbuja puntocom). Es importante matizar que a esos "espíritus animales" también se les ha dado un sentido positivo: el optimismo cándido del emprendedor y su instinto por la acción, necesario para la prosperidad.

Sobre esos espíritus se agolpan masas de gentes, deseosas de unirse a la comitiva. Eso me recuerda un titular del periódico humorístico The Onion que decía: "Los americanos exigen una nueva burbuja". es decir, que "se hablara menos de estrategias a largo plazo y se encontraran medios para crear más riqueza imaginaria en el futuro próximo". Para la nueva burbuja especulativa valdría cualquier cosa, desde la bioingeniería al posmodernismo pasando por las nubes o futuros sobre la inmigración ilegal. Lo importante es creérsela y la gente está preparada. "Todas las familias tienen derecho a una falsa sensación de seguridad" mientras que algunos inversores ya temen que el peor escenario, el conocido entre los economistas como "real-world repercussions" podría hacerse inevitable.     

El cuadro también muestra como, de forma discreta pero inexorable, el avance de la burbuja que empujan los monstruos interiores va generando ruina más allá de su camino. Eso nos hace ver que las burbujas no son inocuas: su crecimiento causa daños colaterales: guerras, contaminación, miseria y como también recuerda el Bosco, daños morales y psicológicos.



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3)  
 El carro se dirige de forma inexorable a algo parecido al infierno. Sus ruedas nos recuerdan los ciclos de la economía, esos de los que sólo se habla cuando la economía está baja. Cada burbuja es seguida por un crack.

Como muestran las imágenes del panel derecho, ruinas y tormento esperan en efecto a los que no se despeguen de la burbuja a tiempo. Sobre todo ruina. La escena central es significativa: los diablos están construyendo una torre, usando como materia prima a los que acompañaban el carro, a la vez que otra torre arde al fondo: como dicen algunos economistas, la solución a una burbuja genera la siguiente. (por ejemplo, la actual sería consecuencia de la liquidez introducida para paliar el crack de la burbuja puntocom de 2000).

Eso nos lleva a la carta del tarot de “la Torre”, cuyo significado es el cambio violento que implica la destrucción repentina e inesperada de lo viejo, la “ruptura de esquemas caducos o mal cimentados” y la necesidad de “aprender de las  crisis”. Puede ser también alusión a la torre de Babel, la confusión que surge a la hora de encontrar soluciones. Por otro lado, me recuerda que el frenesí construcción de rascacielos es evidencia de próxima crisis. (De hecho, en este blog se predijo la fecha de inicio de la actual crisis con tres años de anticipación utilizando ese criterio). Aunque obviamente, esta imagen nos recuerda la burbuja inmobiliaria.

La brusca transición entre los paneles ayuda a visualizar que las burbujas siempre revientan violentamente. Es curioso que esto ocurre no cuando los expertos empiezan a creer que puede hacerlo, sino justo cuando hasta los pocos que prevenían contra la amenaza de la burbuja empiezan a cansarse de ser agoreros y sospechan que no era tal, que era real y estaban equivocados.



4)    Tras el carro, a caballo, se ve una comitiva (imagen) presidida por dos reyes y un papa que cabalgan mansamente, vigilando lo suyo. Los cargos que los rodean parecen más civilizados en sus métodos. Estos personajes aparentemente no tienen que jugarse la vida para acceder a unas briznas de heno. También es cierto que el volumen del carro les impide ver lo que hay delante: lo que parece una marcha triunfal es en realidad una danza infernal camino del desastre.

Sin embargo, se aprecian comentarios, politiqueo y miedo en los ojos, y algún subordinado parece algo achuchado bajo los poderosos. Todos tratan de se arrimarse a los líderes y no separarse del grupo: fuera de él comienza el frío y la lucha por la supervivencia. Una escalera apoyada en el carro nos recuerda el afán por ascender, el deporte de los trepas. En nuestra crisis podríamos asimilar los “reyes” a los distintos responsables políticos, desde Bush hasta los concejales de urbanismo, el “papado” a los que han justificado y santificado el sistema burbujil, sea Alan Greenspan o el decano de la Harvard Business School, y los cargos a todos los que estamos medianamente integrados en el sistema, incluso sin conocimiento u opción.


5)    A distancia del grupo de los bien vestidos, la  chusma, el lumpen, trata de arañar (imagen) unas briznas de heno cuando el carro, la oportunidad pasa. Cuanto más lejos de los líderes, más tienen que luchar. A ellos no les está permitido seguir el carro. Deben tomar su oportunidad cuando se presenta, y apostarlo todo por ella, incluso en patera. Como dice Eminem: “Mira, si tuvieras un tiro / O sólo una oportunidad / Para alcanzar todo lo que alguna vez quisiste / En un momento / ¿Lo capturarías o lo dejarías ir?” Pueden llegar a la lucha y al asesinato (imagen) por sólo unas briznas. La escalera para ascender de forma fácil al carro ha caído para ellos, deben saltar a él, si pueden.


6)    Sobre el carro, dos parejas tocan música o hacen arrumacos (imagen), según su clase social: el pobre se conforma con el placer y la comodidad vedados, el rico busca status y sofisticación. Son los modelos de éxito, el equivalente a nuestras celebridades, la aspiración de todos. Son Brad y Angelina, Bill y Steve, Ronaldo y el Pocero. Un personaje presenta la partitura que codifica lo “cool” y que interpretan los demás, quizá sea Anna Winthour o algún genio publicitario a sueldo. Un demonio con el símbolo de la vanidad, su cola de pavo, toca la trompa y llama la atención a todos sobre ellos, a falta en la época de revistas y televisión.


7)    Cristo, en una nube, hace un gesto de misericordia y muestra las llagas de su sacrificio. Pero quizá éste sea el cuadro donde menos caso se le hace a Cristo, nadie le mira. Sólo un ángel parece atento, quizá porque implora por los hombres, quizá porque Jesús es el hijo del patrón. O quizá, porque el pícaro que se oculta tras el seto ha tenido éxito y ha conseguido que se fije en la jarra de vino que interpone en su visual. Lo cierto es que en una burbuja, nadie mira dónde debe, y la lechuza de la derecha representa según los expertos, precisamente eso, la ceguera humana.


8)    En primer plano, unas mujeres se dedican a criar niños, (imagen) que crecerán y competirán por los recursos y las oportunidades. El combustible de la burbuja son los números humanos, no el oro, la construcción, los tulipanes, las puntocom o los derivados financieros. El Bosco parece anticipar a Malthus. Una limpia el culito de un crío, clara metáfora de que en todas las burbujas, los justos acaban limpiando los marrones de los que la cagan.


9)    Algo detrás, hay una hilera de ciertas personas dedicadas a actividades fraudulentas. Entre ellos:

  • un falso mendigo que lleva unos niños (hoy podría ser alguien que hace fraude en las ayudas que pide al estado, sea porque trabaje en la economía sumergida o tenga un banco)
  • un médico embaucador con su bolsa llena de heno (que en sentido amplio podría entenderse como un gurú, con su powerpoint y todo – de hecho, este tema también lo representa el Bosco como “la extracción de la piedra de la locura”, criticando en general a los charlatanes, sus remedios y a los crédulos que los compran)
  • un monje de abultada panza (imagen) comprueba sentado y sin hacer ningún esfuerzo como las monjitas se afanan rellenando sus sacos con heno, lo que nos permite visualizar a alguno de los insaciables rentistas que se esconden detrás de los bancos de inversión. Sólo hay que cambiar los hábitos por trajes de Armani, los sacos por terminales de Bloomberg y apoyar la mesa en alguna terracita de los Hampton.


EPÍLOGO

Cuando el tríptico se cierra, aparece una imagen de un viejo caminante que avanza en un paisaje lleno de peligros. Con un largo cayado va apartando, escarmentado de sus errores, las muchas tentaciones y peligros del camino de la vida. Es el "homo viator" (hombre viajero) cuya vida es un camino que nunca ha de volver, como en los versos de Antonio Machado. Gracias a la atención, a la independencia de pensamiento y a la disciplina ha podido llegar indemne y sereno a su edad.

Enlace corto: http://bit.ly/bKOLNV

Publicado el 25 febrero 2010 en 2T, metáforas, modelos | Enlace permanente | Comentarios (3) | TrackBack (0)

Mail de Erasmo de Rotterdam desde el infierno.

Salud. Soy Erasmo de Rotterdam, si bien el evidente descuido de las buenas letras os haga pensar otra cosa. Me cuesta atinar en las teclas de este artilugio similar a un pequeño clavecín llamado “PC” con mi pluma de ganso, y eso me impide concentrarme en el estilo.
 
Escribo desde el infierno. Pero que no se regodeen mis viejos enemigos tanto papistas como luteranos. Estoy en una de las visitas diplomáticas que de cuando en cuando San Pedro tiene a bien encomendarme. El medio del que me valgo para hacerme oír desde el otro mundo es “Internet” pues Facebú, Community Manager de Belcebú, deseoso de hacerme notar la ventaja tecnológica del inframundo, me ha dado acceso.
 
En el Cielo tenemos aún poca cobertura, y apenas alcanzamos calidad GSM mediante la oración. Pero aquí, en el subsuelo, llega fibra óptica y hay hileras de PCs que son aporreados por innumerables diablos. Permiten, parece ser, el traslado de textos e imágenes con las almas de los vivos, convirtiendo la posesión en toda una experiencia multimedia. Defiende Facebú que los ahorros en conjuros compensan con mucho los de este teletrabajo, y que el e-commerce dará crecimiento exponencial a la línea de negocio de compra de almas.
 
Facebú propone de enseñarme otra innovación notable que sin duda aumentará la cuota de mercado del maligno. Accedo, y entonces, apeándose en el aire, destapa un velo y enciende un televisor, apareciendo algunas noticias y tertulias políticas actuales. Me atormenta no poco constatar. amigos del siglo XXI, que en rivalidad, autismo, ineficacia y dogmatismo, vuestros debates se parecen a los de otra época en que el debate se desconectó tanto de la realidad, que acabó encerrado en un cajón: la decadente escolástica medieval. En mi tiempo, fui afamado y perseguido por burlarme de sus modos.
 
Tampoco os libráis de sus residuos: la mucha soberbia y pedantería de algunos ponentes, ni del uso generoso de la falacia “ad hominem”, es decir, descalificar al adversario en lugar de refutar sus afirmaciones. Alguno de los muchos políticos que veo ardiendo por aquí me aclaran que su gremio tiene un dicho para esta guerra sucia: “si no aguantas el calor, sal de la cocina”.
 
Facebú los atiza un poco y me dice:
 
“Estimado embajador. La innovación que hará aumentar la población de nuestro estado respecto al vuestro es el tipo de debate. Una nueva dialéctica que emponzoña la reflexión. En el infierno nos complace que la mala calidad del debate de los mortales asegure la salida de los peores instintos y la mala calidad de las soluciones.”
 
Yo me resisto a creerle, y ducho en estas artes, no puedo dejar de hacer notar que la carencia de técnica, argumentos y conclusión que observo en los debates les convierte en estériles y por tanto inofensivos, poco más que un espectáculo. Facebú ríe. Y me contesta:
 
“Veo que no está al cabo de los últimos avances en comunicación y esgrima dialéctica. Estos debates son eficacísimos e implican mucha técnica.
 
Cada bando (y pocos hablan sin representar a alguno) trata de conseguir no la “determinatio” de un profesor, sino el respaldo de los ciudadanos a sus tesis (o mejor, al bando mismo) de la forma más eficiente posible: gastando los mínimos razonamientos y compromisos posibles. Y de la forma más eficaz: apelando a registros ya efectivos en el subconsciente. La comunicación de masas será tanto más viral y efectiva cuanto más simple y emocional. Observe el debate: son los argumentos más irracionales y los tonos más exaltados son los que arrancan más aplausos del público, ése es el campo de batalla.
 
Los psicólogos han descubierto que los pecados capitales de la pereza y la avaricia que tantos clientes traen aquí también funcionan a nivel inconsciente. Los humanos son “avaros cognitivos”, siempre dispuestos a comprar cualquier simplificación para relajar la CPU. Huyen de lo complejo, y más en esta época de sobrecarga informativa, con el riesgo de cometer sesgos, caer en estereotipos o ser manipulados.
 
Años de estudios han demostrado que la gente no vota los argumentos, sino a quien despierta los sentimientos adecuados. Por eso, la dialéctica de última generación ya no es lógica ni aspira a la síntesis de posturas. Ahora se centra en aprovechar el turno de habla para insistir en los mensajes más certeros que se abran en las mentes y activen atajos que convengan al propósito del orador.
 
Naturalmente, los autores no son estos personajes que ha visto, éstos son sólo la correa de transmisión. Sofisticados think-tanks, sociólogos, lingüistas y expertos en comunicación diseñan los mensajes. La técnica de estos neoescolásticos se centra en el diseño de los “memes” adecuados. Los medios e Internet los difunden y repiten. A todo este fenómeno yo lo llamo “pensamiento zombie” en homenaje a nuestros adoradores caribeños.”
 
Pese al calor, sentí un escalofrío. Empecé a temer que la nueva escolástica superaba en argucias y cinismo a las controversias, genealogías y logomaquias de mi tiempo.
 
Pedí a Facebú que me iniciara en ese género de modernos ardides. El inquieto diablo se apresuró a hacerlo, ávido de corromper el Cielo.
 
“Por ejemplo, las metáforas. Una metáfora simplifica un problema complejo. Si el un bando consigue que la metáfora propia se imponga, la solución intuitiva de la metáfora gana puntos. No sólo eso, sino que nuevos datos se interpretarán en función de la metáfora triunfadora y la reforzarán. El descuido puede llevar rápido a los humanos a ajustar los hechos a las hipótesis en vez de las hipótesis a los hechos.
 
El nombre que se dé a un tema es importante. Debe reflejar aspectos elevados, positivos. Ese es el gusto humano, qué le vamos a hacer. Así, todo lo que esté a favor es bondadífico, y todo lo que se oponga maléfico. Por ejemplo, Seth Godin, cuyo blog aquí seguimos porque tiene nombre de deidad del inframundo, apuntaba que parte de la despreocupación con el problema del “calentamiento global” era que “calor”, “global” y hasta “invernadero” tenían connotaciones positivas.
 
La metáfora también suscita una narrativa, una interpretación. Por ejemplo,  Internet suele asimilarse a tuberías, carreteras, compañías de logística, a un lugar con sus sitios y dominios, a una conversación, a un gigantesco cerebro o tratarse en términos casi metafísicos. Todas son imperfectas, lo que es lógico: Internet es lo más complejo que el hombre ha construido. Según el interés de lo que argumenta cada uno, se fuerza la metáfora que conviene.
 
A propósito, le regalo el capítulo octavo del libro “el Manual del Progresista” del sociolingüista Lakoff (en inglés). Seguro que lo encuentra iluminador. Narra como la construcción de la metáfora “Internet son autopistas” desde el interés de algunos agentes deriva en una narrativa típica y emocional, que hace héroes a unos y villanos a otros, prima unos valores sobre otros, hace olvidar cualquier otro aspecto relevante y que una vez fijada es difícil de conmover.”
 
Leo con interés el capítulo, así como alguna opinión zombie sobre el tema con frases como “la piedra angular que define la naturaleza”, “una palmaria evidencia”, “un axioma fundamental”, “desnaturalizar completamente la esencia” que me recuerdan demasiado la escolástica y la especulación de mis tiempos… Facebú prosigue.
 
“El sueño de un diseñador de metáforas es conseguir que el “título” de su propuesta quede como nombre del debate o principio fundamental. En el ejemplo de Lakoff "neutralidad de la red" en lugar del tema amplio de "qué es lo que deben regular los estados en Internet". Eso es perfecto, es el equivalente a cuando una marca queda como nombre genérico, como Kleenex o Gillete. Durante mucho tiempo se convierte en protagonista e "historia de referencia" en debates que deberían ser más plurales o razonados.
 
A esto se conoce como "marco del debate". Así es como llama Lakoff las formas de entender la realidad que el humano usa sin darse cuenta. Consisten, cómo no, en simplificar: resaltar algunos aspectos y establecer relaciones entre ellos. Por ejemplo, denuncia como los conservadores norteamericanos llamaron “Guerra al terrorismo” la ocupación de un país, para suscitar una metáfora conveniente que justifica la violencia. ¿No ha notado Vd que últimamente las leyes tienen nombres muy bonitos, como “de Economía Sostenible” o “Memoria histórica” cuando en realidad hablan de otras cosas? Es la influencia de la divulgación que hace Lakoff de estas estrategias: dar a las propuestas palabras o argumentos con resonancia emocional o cultural”
 
Quedo impactado. Los escolásticos que yo combatía se entretenían con corolarios, suposiciones y otras majaderías, que luego interpretaban alegórica, anagógica y tropológicamente. Pasatiempo inocente con estos tipos.
 
Facebú quiere rematar:
 
“Lakoff también habla de la “trampa del centrista”. Según él, no hay votos en el centro: las convicciones sobre cada tema suelen ser binarias, no lineales. Según su teoría, que en el infierno compartimos, no se gana armonizando posturas o pareciendo equidistante, lo que parece bien asimilado por la clase política y contribuye a la violencia verbal que acaba de observar y tanto nos complace. Al enemigo ni agua. Así que con esta innovación, aumentará el caos y la confusión, de las que mi señor es maestro. El infierno vencerá, y si te animas, te podemos ofrecer un puestecito.”
 
La moderación y el acuerdo que llevan a la “suma positiva”, al “win win”, es siempre racional, y ese ha sido el sentido del avance de la civilización. Me dí cuenta de que estos nuevos escolásticos en la sombra y los aprendices de brujo que los siguen, están forzando lo simbólico, las diferencias en principios, y la decisión basada en emociones. Es decir, una nueva era sectaria, carismática y menos racional y pragmática.
 
Pero no quiero que esto quede así. Por tanto, hablo al diablo en estos términos:
 
“Facebú, bien sabes que yo en vida he sido testigo de la inutilidad de buscar la paz y la reconciliación incluso entre los hombres más esclarecidos del momento. Sé que hay épocas en que la moderación no está bien pagada. Lo fue la Reforma y ésta también parece una de ellas. Vuestra innovación es una herramienta poderosa que puede cambiar el mundo. Así, tomaré partido por quienes llevan las de ganar.
 
Tu exposición me deja claro pues quién es el ganador. Si hay una metáfora común a todos, es que arriba es positivo, abajo es negativo. A uno se le eleva el ánimo frente a otro que se arrastra. Algo está en la cima o en cambio, entra en declive o se hunde. Uno asciende, o se rebaja. Si esta lucha se lleva a los últimos términos, el infierno del abismo no tiene mucho que hacer frente al Cielo… ¿no crees?”
 
Me parece que Facebú enrojece, aunque es difícil de decir en un diablo. Me contesta
 
“Vaya, touché. Por un momento pensé que la moda de las pelis de vampiros era buena señal”
 

Y a vosotros, recordad que escribí en tiempos un libro llamado “Elogio de la estupidez”. Al llegar al Cielo, me comentaron los santos que entre los miles de millones de oraciones y ofrendas que gestionan, nunca jamás nadie había pedido ser menos estúpido. En mi libro ironizaba sobre lo bien que venía ser estúpido a algunos gremios. Pero hoy, amigos, creo que puede salir muy caro. Así que recen o espabilen.”

Enlace corto:  http://bit.ly/9xifSX

Publicado el 18 febrero 2010 en 2T, el libro negro, metáforas, paistrategia, Web/Tecnología | Enlace permanente | Comentarios (3) | TrackBack (0)

El largo plazo

Nuestra evolución nos ha preparado para lidiar con los hechos inmediatos. En la intemperie, donde nuestra especie ha estado cientos de miles de años, se sobrevivía estimando consecuencias poco sutiles: si viene el tigre, corre; si haces una lanza, comerás carne... No es cómodo pensar en el largo plazo, qué se le va a hacer. Y sin embargo, siempre llega.

Los individuos intentamos ignorar el largo plazo y mantener la mente pegada al terreno. Pareciera que la mera mención del largo plazo estimula un reflejo ancestral en áreas del cerebro reptiliano que se traduce en irritabilidad, pérdida de audición y miopía. Yo puedo ofrecer un testimonio. Recuerdo una cita en mi primer año de universidad. Sí, en esa remota época del paleomóvil, los jóvenes aún planificábamos citas. Pero ser menos inmediatistas que los jóvenes actuales no hacía que el largo plazo resultara más simpático.

La prueba es que tomando algo pregunté a mi amiga que a dónde le apetecía ir después (corto plazo), a lo que me respondió, con ojos soñadores, "¿de viaje de novios, te refieres?" (cambio brusco a larguísimo plazo). El cerebro reptiliano se activó y se me atragantó la bebida. Supongo que en similar ocasión, el oportunista Don Juan Tenorio hubiera hilado algo en su provecho con su famoso "tan largo me lo fiáis", pero los demás no tenemos tantas tablas.

A propósito, la historia de Don Juan se representó hasta Zorrilla con el título de “No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague”, lo que parece indicar que se criticaba más el cortoplacismo oportunista que el libertinaje (pueden creerlo porque no lo digo de culturilla, lo acabo de ver en la Wikipedia). La osadía de Don Juan fracasa cuando es muerto sin tener tiempo de poner en práctica su plan secreto, el paradigma del plan secreto de todo cortoplacista: arrepentirse a última hora para que sus muchos pecados sean perdonados. Vamos, como algunos bancos.

En efecto, usar atajos para burlar las demandas del largo plazo suele ser una tentación peligrosa. Ni siquiera la inteligencia análitica es siempre fiable para identificar hasta cuando se puede uno burlar del ineludible largo plazo. Por ejemplo, la mente de Isaac Newton no le salva de arruinarse en la burbuja especulativa de la South Sea Company ("I can calculate the movement of the stars, but not the madness of men").

Mucho menos funciona el divertido truco infantil de ocultarse del peligro por el procedimiento de ignorarlo cubriéndose los propios ojos. Según los psicólogos, los niños descubren a los cuatro años que esta estrategia no sirve de nada (si no lo averiguan, es señal de carrera en política o finanzas).

Estos ejemplos nos llevan a nuestra época y a esta crisis que tanto tiene que ver con la mala aplicación de los modelos de predicción. El entorno actual es difícil, complejo e interconectado, y sufrirá aún más cambios pues se halla en plena revolución tecnológica. Un ejemplo, la Internet navegable tiene 20 años y sigue creciendo y transformándose. Nadie predijo con cierta aproximación lo que es hoy, y no creo que sea más sencillo estimar su evolución y consecuencias en los próximos 20 años. Como dijo el maestro Yoda: "difícil de ver el futuro es".

¿Nos salvará la tecnología? Y si es así, ¿crearemos seres cotizantes artificiales que resolverán el déficit y nos permitirán prejubilarnos felizmente? O por el contrario, ¿empleará el estado la biotecnología para prolongar la vida sólo a aquellos que renuncien a la jubilación?. Sirva la broma anterior para ver que la tecnología no interviene sola en el guión del futuro, y que la historia permite muchas bifurcaciones. La tecnología no distingue entre justos e impíos.

Estos meses se habla mucho de futuro en la sociedad, en las empresas y en esa empresa de la que somos todos accionistas, la Tierra. Pero, vistas todas las dificultades y el trabajo que da, ¿tiene sentido estudiar el futuro? ¿tiene sentido pensar a largo plazo? Yo pienso que algo sí, y de eso va el blog.

Publicado en FronteraD el 12/02/10  enlace corto: http://bit.ly/cg0dDh


Publicado el 13 febrero 2010 en 2T, largo plazo | Enlace permanente | Comentarios (2) | TrackBack (0)

Estratega

¡Hola!

Estratega vuelve. Después de unos años de tuiteos, no sé si será un blog o un macromicroblog. Lo que si espero en esta segunda temporada es publicar regularmente, ya que aparecerán también aquí mis posts de los viernes en FronteraD, en "El futuro ya no es lo que era". De hecho, ya está mi primera entrada, que es también una suerte de intro, "el largo plazo".

Espero que os guste.

Martínez (a.k.a. estratega)

Publicado el 13 febrero 2010 en 2T | Enlace permanente | Comentarios (3) | TrackBack (0)

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