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El volcán de Extremistán

En su libro de crónicas de viaje “Cartas de Italia”, Josep Pla hizo referencia al comentario de Goethe sobre Nápoles “en su viaje a Italia, Goethe dice de la región que es tan bella que aunque el Vesubio fuera tres veces más peligroso, la población no se movería de ella. Y para mí que la población no se mueve porque el país es parte de su vida”

¿Pensaba Goethe que la gente arriesgaba su vida por disfrutar la belleza alrededor del volcán que arrasó Pompeya en el año 79? Esto es lo que escribió Goethe el 2 de Mayo de 1787 : “Puede perdonarse a los napolitanos que no quieran separarse de su ciudad y que sus poetas canten, en poderosas hipérboles, sus situaciones, aunque en las cercanías se encontrasen un par de Vesubios más.”

340th_Bombardment_Group_B-25_Mitchell_covered_with_ash_from_Mount_Vesuvius Sin embargo, quizá no estaba tan en desacuerdo con Pla, porque añade: “se habla (de los terremotos) como del viento y la lluvia” Goethe también parece detectar una especie de temeridad asumida, que olvida el peligro debido al roce cotidiano con él.

Desde luego el peligro existía. En 1737, 1760 y 1767 había habido fuertes erupciones y temblores, que recordaban que en 1631 habían perecido al menos diez mil personas.  En 1944, las cenizas inutilizaron 88 bombarderos B-25 de las fuerzas norteamericanas. En 1984, 40.000 personas fueron evacuadas por una falsa alarma. En la actualidad viven en relativa proximidad al volcán unos 3 millones de personas. Parece ser que el periodo actual de calma es el más largo conocido, lo que puede ser buena señal, mala señal, o ninguna señal.

Pero el volcán del momento es el Eyjafjalla. En 1821 entró en erupción durante dos años, y causó, según los vecinos, la muerte de algunas vacas por envenenamiento. Ahora, en unos días, ha causado la cancelación de cerca de 100.000 vuelos, pérdidas de unos 1.300 millones de euros en las aerolíneas y la indefensión de 7 millones de viajeros. Pero la onda de su impacto sigue más allá: por ejemplo, en el sector turístico español se habla de que se puede llegar a 500 millones de euros en pérdidas. Hay quien estima que las pérdidas totales son más de 10 veces las de las líneas aéreas.

¿Qué ha pasado? ¿confundió el volcán el miércoles 14 de abril de 2010 en que entró en erupción con el Miércoles de Ceniza? ¿es tan duro ser un fogoso volcán en la fría Islandia, que al final reventó? ¿nos chantajea el gobierno islandés para forzar su entrada en la UE? ¿escupió Chuck Norris una colilla hacia el este? ¿significa Eyjafjalla “burbuja” en islandés?...

634x368 Quizá sea mucho más “complejo”.Quizá lo que ha cambiado no es el volcán, es la complejidad del mundo. Hoy, todo es mucho más dependiente. Un volcán, un iPhone, un 11S o el aleteo de una mariposa pueden causar un huracán al otro lado del mundo. En término acuñado por el conocido ensayista, profesor y exbroker Nassim Nicholas Taleb, podríamos decir que el volcán tiene tanto impacto porque hemos migrado a “Extremistán”. 

“Mediocristán” sería el mundo anterior, un mundo en el que con los promedios y asumiendo una dispersión controlada te puedes hacer una idea. Como ocurría en los tiempos en que se vivía de las cosechas. “Extremistán” es el nuevo mundo, donde un único evento puede distorsionar radicalmente la distribución de los impactos, siguiendo de alguna forma las leyes de Pareto. Si ese evento es de algún modo imprevisible, lo llama “cisne negro”.

Esto suele ocurrir en entornos complejos y muy interrelacionados, como son los que tienen que ver con la información, ya que los eventos tienen el potencial de ser magnificados por el sistema, mediante algún tipo de efecto en cascada o realimentación. Así, es “paretiana” la distribución de tráfico en sitios de Internet o la frecuencia de las palabras. En Extremistán tiene poco sentido utilizar las medias para caracterizarlo, pues pocos eventos se ajustan a ellas. Nuestro mundo cada vez tiende más a ese segundo campo, según la economía y la actividad se informatizan y globalizan.

Una pequeña perturbación inicial, mediante un proceso de amplificación, puede generar un efecto considerablemente grande. No sólo en fenómenos destructivos como la nube volcánica. El fenómeno de los “superventas” impredecibles o el crecimiento global de compañías como Google o Microsoft en sectores relacionados con la información se puede explicar también en estos términos.

El mundo “gaussiano” de Mediocristán es más confortable porque exige menos disponibilidad a cambiar y porque se puede predecir con extrapolaciones sencillas como las de la planificación tradicional. Sin embargo, en Extremistán, la previsión tiene que ser creativa e indentificar patrones en un mundo más dinámico y confuso, que requiere perspectivas más amplias, y en el que las apuestas son mayores para bien y para mal.

Un ejemplo es el impacto del volcán islandés. Nada que reprochar a la prudencia en la interrupción del tráfico aéreo. Pero un poco de anticipación hubiera al menos impedido molestias y pérdidas económicas, y posiblemente dado margen para la prevención y la búsqueda de alternativas.

Algunas claves para la anticipación en Extremistán son:
  • No asumir la estabilidad y mirar también al pasado lejano
  • No caer en la tentación de trocear los problemas y perder la visión global
  • Prestar atención a las señales tempranas (“early warning”)
  • Usar procesos y técnicas para no dejarse aturdir por el exceso de información o la presión temporal
  • Mejorar los mecanismos de comunicación internos en las organizaciones.
  • Procurar que los modelos de negocio sean más flexibles, en lugar de ahogar la capacidad de cambio enfocándose sólo en la eficiencia

Todas son de sentido común. Pero son demasiados años de trinchera para creerme la eficacia de estas listas, aunque las haga yo. El problema de Extremistán es que cuando llevas un rato y no ha pasado nada, te olvidas de que estás en Extremistán. En Extremistán hay más oportunidades y es más divertido, pero también más peligroso, sobre todo si te crees que sigues en el pacífico Mediocristan, libre de la tiranía de lo accidental y de los cisnes negros.

Algo de eso le ocurrió a Goethe:

“Como el peligro presente existe y atrae de algún modo, y el espíritu de contradicción en los hombres impulsa a arrastrarlo, pensé en la posibilidad de subir al cono, llegar al abismo y volver a bajar, en el período de tiempo que media entre dos erupciones (…) La vista no era ni instructiva ni amena, y atendiendo a semejante razón, cuando nada se ve, permanece uno ansioso de ver algo. Olvidamos la cuenta exacta del tiempo de reposo; estábamos en un escarpado delante del abismo espantoso. De pronto resonó el trueno, y la terrible descarga voló por los aires delante de nosotros”

URL corta: http://bit.ly/8XaeOl

Publicado el 22 abril 2010 en 2T, Actualidad, modelos | Enlace permanente | Comentarios (1) | TrackBack (0)

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Guía del consumidor de cifras

Las cifras sobre el presente y el futuro pueden ser intentos de compartir el conocimiento sobre la realidad y las tendencias, y de elevar el nivel de un debate hacia lo racional. En ese sentido son de agradecer, porque tienden a reflexiones más sensatas que cuando el punto de partida es el caso sangrante, la analogía demasiado imperfecta, o los principios inconmovibles…

 
Lamentablemente, también existe la tentación de manipular las cifras y convertirlas en proyectiles dirigidos a la línea de flotación de nuestras creencias.
 
Hay un par de dichos a recordar. El primero, que “si torturas los datos lo bastante, éstos confesarán cualquier cosa”. El segundo, que “todas las estadísticas son munición”. Nunca se emplean de forma inocente. En las discusiones modernas, políticas o comerciales, se emplean sin rigor, como coletillas para reforzar lo dicho, como si fueran tacos. Las “predicciones” son aún menos inocentes, porque el que las emplea suele tener detrás un programa, una ideología sobre el futuro. Una predicción siempre es activista.
 
Ésta es una pequeña autoguía basada en preguntas para identificar aquellos datos sospechosos de haber quedado inválidos tras demasiadas torturas.
 

1- ¿Quién lo cuenta?
 
¿No será alguien con posición o intereses presumibles? Incluso los activistas de ideologías más opuestas tienen una fe común: que el fin justifica los medios. De la fuente al teclado o micrófono puede haber importantes sesgos. Las estadísticas demasiado convenientes suelen ser sospechosas.
 
Un momento revelador fue cuando la BBC logró que en una entrevista, un líder de Greenpeace reconociera que exageraban sus predicciones, como en la afirmación de que “en 2030 ya no habrá hielo en el Ártico”, mientras defendía su derecho de usar datos exagerados para “emocionalizar los temas”. La polémica posterior sirve para comprobar que la capacidad de torsión de los datos supera la del caucho. ¿Exageró la OMS la gripe aviar por celo o para justificar su presupuesto? ¿o en realidad no hubo más problema porque se generó la alarma necesaria? Otro tanto ocurre con el famoso efecto 2000, las repetidas alertas de inminente recuperación económica o las alertas por temporal…
 
Fijarse en quien lo cuenta es la forma más intuitiva y simple para etiquetar un dato como sospechoso de sesgo. Claro que no hay que olvidar que uno mismo también tiene sesgos respecto a quien lo cuenta…
 
2- ¿Quién me lo hace llegar?
 
De forma similar, el medio por el que llega el mensaje y su sesgo habitual suele ser revelador. A falta de tiempo y datos para investigar, datos publicados en el Scientific American parecen a priori más rigurosos que los de Cuarto Milenio, o los de the Economist más ponderados que los de The Sun. Darwin hace que los medios tiendan a adoptar el sesgo que su público saben que prefiere: luego a la fuerza sesgadora del ideal se suele unir a la del presupuesto.
 
Otro fenómeno es que en el boca a boca, el dato malo tiende a desplazar al bueno, porque suele ser más dramático y atractivo, y vivimos en plena economía de la atención (un fenómeno análogo ya había sido observado por Copérnico: el dinero malo tiende a desplazar al bueno). Hay datos que por su extremismo se convierten en “memes” pese a su poca credibilidad inicial y logran la legitimación por repetición. Es conocido el caso de la no por inverosímil menos repetida cifra “150.000 casos anuales en EE.UU. de muertes por anorexia”, donde el boca a boca había transformado el número de casos en muertes, y que logró la máxima difusión al incluirse en un best-seller de la feminista Naomi Wolf. La cifra real parece estar entre 100-400 casos anuales. Naturalmente, otras estadísticas fueron adaptadas para encajar en lo que ella llamaba “un holocausto creado por los hombres”.
 
3- ¿Quién ha producido el dato?
 
La fuente, esa desconocida. En los pocos casos en que se indica, puede ser sintomático saber si es una fuente oficial, una serie regular de una empresa de consultoría que tiene un prestigio que mantener, un estudio encargado o “esponsorizado” (y en ese caso por quién), una “elaboración propia” o una producción de alguna organización de curioso nombre o conocidamente activista. Claro que para eso tiene que haber unas letritas pequeñas debajo de las gráficas que son algo así como el contraste de las sortijas. Si no, mala señal.
 
Naturalmente, en la cocina es más fácil sesgar los datos que en el comedor. El prestigio del cocinero es importante, porque no faltan los utensilios como “olvidarse” de datos conflictivos”, repetir muestreos o tratamientos “hasta que salga lo que quiero”, emplear definiciones amplias para que recojan más casos si eso interesa, hacer preguntas sesgadas, dirigirse a muestras no representativas, (¿es la fiesta que sale en el anuncio del Yogur griego de Danone representativa de los 11 millones de griegos? ¿los 10 dentistas de 9 de cada 10 dentistas se escogieron aleatoriamente?)… todo esto da para varios posts.
 
Una variante es cuando en lugar de manipular las medidas se manipula el propio fenómeno. Las medidas de audiencia son proclives a esto, como por ejemplo las de sitios de Internet.

Nadie puede asegurar que cualquier pronóstico acerca del futuro es imperfecto. Lo que a veces se olvida es que rara vez los referidos al presente tienen suficiente calidad. Varios son los problemas incluso cuando se trabaja con buenas intenciones. La mala praxis es endémica: Datos desactualizados, proyecciones mecánicas, comparar peras con manzanas…
 
Otras veces no parece haber forma de llegar al dato o de alcanzar un método que permita predecir con alguna fiabilidad. En ese caso, un “educated guess” de un experto es mejor que nada, y un buen punto de partida. Pero cuando la opinión de un gurú se utilice, conviene dejar clara su paternidad y fecha de nacimiento. Hay varios métodos que parten del consenso de expertos, intentando evitar los sesgos individuales, aunque pueden caer en el pensamiento grupal.
 
5- ¿Se interpreta correctamente?
 
El dato está ahí. Con mejor o peor fortuna ha llegado en forma de excel a los analistas, la gente lista, que se disponen a descifrar las señales a los mortales vía el word y el powerpoint. Pues en este salto de poner titulares a las gráficas también hay problemas.
 
Uno es que la especialización de las tareas hace que rara vez el que hacer el informe esté cerca de quien ha recabado los datos. Eso hace que no siempre comprenda plenamente los números que le llegan. Por eso algunos CEOs se pasan el día viajando o confían en anécdotas y experiencias personales: porque saben que los informes pierden mucha frescura (y también a veces porque se remiten al punto 2: los subordinados pueden filtrar lo que tiene repercusiones incómodas para ellos)
 
Errores clásicos son confundir causa con anticipación o con correlación. Por ejemplo, parece ser que hay evidencias del aumento constante de la población en España en los últimos años. También es evidente que en esos años ha aumentado progresivamente el número de los routers inalámbricos. Podemos hacer una gráfica que muestre una línea casi recta que relacione ambos aumentos. Por tanto, el WiFi aumenta la fecundidad de las parejas españolas.
 
De similar modo, las reglas de tres también crean sus trastornos. Dicen que para presumir de saber economía basta con saberse unas cuantas reglas de tres. Estos días podemos ver muchas predicciones que cuantifican el crecimiento de un factor como el empleo basado en otro como es la actividad económica. Factores que sin duda están relacionados, pero que no está claro que lo sean en proporción.
 
Otro error típico es sacar conclusiones de las propias definiciones. Por ejemplo, una sesuda investigación sobre estadísticas del FBI puede concluír con que los asesinos en serie son más difíciles de atrapar que el resto.
 
Las probabilidades generan su propia saga de deslices. Casualmente, la carretera más peligrosa de cada país resulta ser la más transitada.
 
Y finalmente recordar que otro buen montón de conexiones involuntariamente erróneas suelen ser un reflejo de la ideología (por ejemplo confundiendo lo deseable con lo normal), o más en general, de los modelos mentales con los que se ve el mundo (por ejemplo, si no puedes probar algo, prueba otra cosa y di que es lo mismo). Últimamente hay mucha literatura sobre los sesgos, por algo será.
 
5-¿Está expresado correctamente?
 
La forma de representar los datos puede ser tan importante como los mismos datos o las palabras que los rodean.
 
En este campo, no sabría decir si el ingenio o la torpeza humana son más peligrosos. Respecto al primero, el observador avezado rápidamente sospechará de:
- Gráficas que juegan con los recorridos de los ejes, exagerando desproporcionadamente los crecimientos
- Gráficas aún más audaces, que hasta prescinden de los anticuados ejes y alguno de los valores, representando sólo el voluntarismo.
- Gráficas sofisticadas, con colorinches, 3D y animaciones.

Enlace corto: http://bit.ly/9MukbU

PD Este post sería más útil con ejemplos y gráficas que hayan sucumbido de forma evidente a los vicios expuestos ¿algún candidato a citar? Gracias

Añado algunos enlaces interesantes de vuestros comentarios:

  • http://www.malaprensa.com/ (Daryl)
  • http://junkcharts.typepad.com
  • http://cuatrotipos.wordpress.com/ (Ricardo Costa)
  • http://www.fiapbt.net/statistics.htm (Axeloide)



Publicado el 07 marzo 2010 en 2T, modelos | Enlace permanente | Comentarios (7) | TrackBack (0)

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La burbuja económica, explicada por el Bosco

Llevaba tiempo intentando comprender un poco la burbuja económica. Escuché a los políticos y las tertulias, leí sobre la crisis Ninja, sobre JP Morgan y las innovaciones financieras, sobre los vínculos entre Wall Street y Washington, sobre cisnes negros, sobre "behavioral economics" y las estafas piramidales. Incluso fui a ver a Pep Bou. Pero nada. Que no me enteraba.

Hasta que un día, en el museo del Prado, vi un cuadro. O en realidad, un tríptico. “El carro del heno” del pintor Hieronymus Bosch. El Bosco vivió en una época convulsa, herética, de gran ignorancia y grandes cambios. O sea,  el Bosco vivió en una época como todas.

El Bosco es un pintor enigmático, cargado de simbología, y para algunos con dotes proféticas. También es todo un precursor de la visualización mediante “mapas mentales”, o eso me pareció a mi. Porque, queridos contemporáneos, "el carro del Heno" proporciona el más completo modelo de la famosa “burbuja económica” que conozco, y lo hace 500 años antes de que se produjera. Supongo que porque cada época tiene su burbuja, porque unas burbujas se montan sobre otras o porque la propia civilización es una burbuja. De hecho, hay quien dice que todo el progreso occidental no es más que una burbuja generada por el descubrimiento de oro y plata en América.

En definitiva, comoquiera que las explicaciones de los economistas e instituciones actuales no me resultaban satisfactorias, por técnicas, sesgadas o superficiales, he decidido emplear este cuadro como mapa mental de la burbuja hasta que alguien pinte algo más acertado en los próximos 500 años.

He aquí un análisis actualizado de los símbolos, desde la autoridad que me da tener un blog. (Pueden verse detalles del cuadro en esta página de Wikimedia)


El carro de heno3
 

1)    El carro del heno. El cuadro representa el avance de un enorme carro de heno, tirado por monstruos, que es rodeado por personaje de todas las clases sociales que  luchan por distintos métodos de conseguir su parte. 

La explicación, y lo que hace que nos encaje nuestra idea de “burbuja”, es que en el mundo medieval, el heno representa lo efímero de lo material y de los afanes humanos por adquirirlo y mantenerlo. Dicen los expertos que la imagen del heno alude a un versículo de Isaías: “Toda carne es como el heno y todo esplendor como la flor de los campos. El heno se seca, la flor se cae”. También se cita un conocido proverbio holandés: “el mundo es un montón de heno, cada cual toma lo que puede”.  Podría haberse pintado un carro de oro, pero poniendo heno, similar en color, se aprecia mejor el absurdo de correr tras lo perecedero

Es decir, el “heno” atrae (alegóricamente) la codicia, la avaricia, la envidia y la vanidad, así como la búsqueda de poder, de bienes, de cargos, de aplausos. Cosas que en la época estaban mal vistas, y sin embargo legitimadas hoy en día. Como decía Gordon Gekko en Wall Street: “Greed is good” , “El punto es, señoras y señores, que la codicia, por falta de una palabra mejor, es buena. La codicia funciona, la codicia clarifica, penetra y captura la esencia del espíritu evolutivo".

En fin, como regla mnemotécnica, lo que quieren los que se arriman, es “subirse al carro”, y como el heno es “forraje”, lo que quieren es “forrarse”. Lo mismo que los que hacen una burbuja económica. Lo malo, es que como simboliza el heno, el mecanismo es efímero y lo supuestamente acumulado se evapora.


2)    El carro es tirado por extraños seres mitad hombre, mitad animal. (imagen) Por qué no pensar que el Bosco se refiere a los mismos “espíritus animales” que mencionaba Keynes, al menos en el sentido del reciente best-seller del mismo título de Akerlof y Shiller, las “conductas irracionales” que nos han llevado a la crisis: el exceso de confianza colectiva (como en el mercado inmobiliario o los derivados financieros), la corrupción y la conducta antisocial, o el poder de historias (como la “nueva economía” en la burbuja puntocom). Es importante matizar que a esos "espíritus animales" también se les ha dado un sentido positivo: el optimismo cándido del emprendedor y su instinto por la acción, necesario para la prosperidad.

Sobre esos espíritus se agolpan masas de gentes, deseosas de unirse a la comitiva. Eso me recuerda un titular del periódico humorístico The Onion que decía: "Los americanos exigen una nueva burbuja". es decir, que "se hablara menos de estrategias a largo plazo y se encontraran medios para crear más riqueza imaginaria en el futuro próximo". Para la nueva burbuja especulativa valdría cualquier cosa, desde la bioingeniería al posmodernismo pasando por las nubes o futuros sobre la inmigración ilegal. Lo importante es creérsela y la gente está preparada. "Todas las familias tienen derecho a una falsa sensación de seguridad" mientras que algunos inversores ya temen que el peor escenario, el conocido entre los economistas como "real-world repercussions" podría hacerse inevitable.     

El cuadro también muestra como, de forma discreta pero inexorable, el avance de la burbuja que empujan los monstruos interiores va generando ruina más allá de su camino. Eso nos hace ver que las burbujas no son inocuas: su crecimiento causa daños colaterales: guerras, contaminación, miseria y como también recuerda el Bosco, daños morales y psicológicos.



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3)  
 El carro se dirige de forma inexorable a algo parecido al infierno. Sus ruedas nos recuerdan los ciclos de la economía, esos de los que sólo se habla cuando la economía está baja. Cada burbuja es seguida por un crack.

Como muestran las imágenes del panel derecho, ruinas y tormento esperan en efecto a los que no se despeguen de la burbuja a tiempo. Sobre todo ruina. La escena central es significativa: los diablos están construyendo una torre, usando como materia prima a los que acompañaban el carro, a la vez que otra torre arde al fondo: como dicen algunos economistas, la solución a una burbuja genera la siguiente. (por ejemplo, la actual sería consecuencia de la liquidez introducida para paliar el crack de la burbuja puntocom de 2000).

Eso nos lleva a la carta del tarot de “la Torre”, cuyo significado es el cambio violento que implica la destrucción repentina e inesperada de lo viejo, la “ruptura de esquemas caducos o mal cimentados” y la necesidad de “aprender de las  crisis”. Puede ser también alusión a la torre de Babel, la confusión que surge a la hora de encontrar soluciones. Por otro lado, me recuerda que el frenesí construcción de rascacielos es evidencia de próxima crisis. (De hecho, en este blog se predijo la fecha de inicio de la actual crisis con tres años de anticipación utilizando ese criterio). Aunque obviamente, esta imagen nos recuerda la burbuja inmobiliaria.

La brusca transición entre los paneles ayuda a visualizar que las burbujas siempre revientan violentamente. Es curioso que esto ocurre no cuando los expertos empiezan a creer que puede hacerlo, sino justo cuando hasta los pocos que prevenían contra la amenaza de la burbuja empiezan a cansarse de ser agoreros y sospechan que no era tal, que era real y estaban equivocados.



4)    Tras el carro, a caballo, se ve una comitiva (imagen) presidida por dos reyes y un papa que cabalgan mansamente, vigilando lo suyo. Los cargos que los rodean parecen más civilizados en sus métodos. Estos personajes aparentemente no tienen que jugarse la vida para acceder a unas briznas de heno. También es cierto que el volumen del carro les impide ver lo que hay delante: lo que parece una marcha triunfal es en realidad una danza infernal camino del desastre.

Sin embargo, se aprecian comentarios, politiqueo y miedo en los ojos, y algún subordinado parece algo achuchado bajo los poderosos. Todos tratan de se arrimarse a los líderes y no separarse del grupo: fuera de él comienza el frío y la lucha por la supervivencia. Una escalera apoyada en el carro nos recuerda el afán por ascender, el deporte de los trepas. En nuestra crisis podríamos asimilar los “reyes” a los distintos responsables políticos, desde Bush hasta los concejales de urbanismo, el “papado” a los que han justificado y santificado el sistema burbujil, sea Alan Greenspan o el decano de la Harvard Business School, y los cargos a todos los que estamos medianamente integrados en el sistema, incluso sin conocimiento u opción.


5)    A distancia del grupo de los bien vestidos, la  chusma, el lumpen, trata de arañar (imagen) unas briznas de heno cuando el carro, la oportunidad pasa. Cuanto más lejos de los líderes, más tienen que luchar. A ellos no les está permitido seguir el carro. Deben tomar su oportunidad cuando se presenta, y apostarlo todo por ella, incluso en patera. Como dice Eminem: “Mira, si tuvieras un tiro / O sólo una oportunidad / Para alcanzar todo lo que alguna vez quisiste / En un momento / ¿Lo capturarías o lo dejarías ir?” Pueden llegar a la lucha y al asesinato (imagen) por sólo unas briznas. La escalera para ascender de forma fácil al carro ha caído para ellos, deben saltar a él, si pueden.


6)    Sobre el carro, dos parejas tocan música o hacen arrumacos (imagen), según su clase social: el pobre se conforma con el placer y la comodidad vedados, el rico busca status y sofisticación. Son los modelos de éxito, el equivalente a nuestras celebridades, la aspiración de todos. Son Brad y Angelina, Bill y Steve, Ronaldo y el Pocero. Un personaje presenta la partitura que codifica lo “cool” y que interpretan los demás, quizá sea Anna Winthour o algún genio publicitario a sueldo. Un demonio con el símbolo de la vanidad, su cola de pavo, toca la trompa y llama la atención a todos sobre ellos, a falta en la época de revistas y televisión.


7)    Cristo, en una nube, hace un gesto de misericordia y muestra las llagas de su sacrificio. Pero quizá éste sea el cuadro donde menos caso se le hace a Cristo, nadie le mira. Sólo un ángel parece atento, quizá porque implora por los hombres, quizá porque Jesús es el hijo del patrón. O quizá, porque el pícaro que se oculta tras el seto ha tenido éxito y ha conseguido que se fije en la jarra de vino que interpone en su visual. Lo cierto es que en una burbuja, nadie mira dónde debe, y la lechuza de la derecha representa según los expertos, precisamente eso, la ceguera humana.


8)    En primer plano, unas mujeres se dedican a criar niños, (imagen) que crecerán y competirán por los recursos y las oportunidades. El combustible de la burbuja son los números humanos, no el oro, la construcción, los tulipanes, las puntocom o los derivados financieros. El Bosco parece anticipar a Malthus. Una limpia el culito de un crío, clara metáfora de que en todas las burbujas, los justos acaban limpiando los marrones de los que la cagan.


9)    Algo detrás, hay una hilera de ciertas personas dedicadas a actividades fraudulentas. Entre ellos:

  • un falso mendigo que lleva unos niños (hoy podría ser alguien que hace fraude en las ayudas que pide al estado, sea porque trabaje en la economía sumergida o tenga un banco)
  • un médico embaucador con su bolsa llena de heno (que en sentido amplio podría entenderse como un gurú, con su powerpoint y todo – de hecho, este tema también lo representa el Bosco como “la extracción de la piedra de la locura”, criticando en general a los charlatanes, sus remedios y a los crédulos que los compran)
  • un monje de abultada panza (imagen) comprueba sentado y sin hacer ningún esfuerzo como las monjitas se afanan rellenando sus sacos con heno, lo que nos permite visualizar a alguno de los insaciables rentistas que se esconden detrás de los bancos de inversión. Sólo hay que cambiar los hábitos por trajes de Armani, los sacos por terminales de Bloomberg y apoyar la mesa en alguna terracita de los Hampton.


EPÍLOGO

Cuando el tríptico se cierra, aparece una imagen de un viejo caminante que avanza en un paisaje lleno de peligros. Con un largo cayado va apartando, escarmentado de sus errores, las muchas tentaciones y peligros del camino de la vida. Es el "homo viator" (hombre viajero) cuya vida es un camino que nunca ha de volver, como en los versos de Antonio Machado. Gracias a la atención, a la independencia de pensamiento y a la disciplina ha podido llegar indemne y sereno a su edad.

Enlace corto: http://bit.ly/bKOLNV

Publicado el 25 febrero 2010 en 2T, metáforas, modelos | Enlace permanente | Comentarios (6) | TrackBack (0)

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El poder de los adjetivos

Una organización se compone de personas y de la relación entre ellas
Todas las organizaciones humanas son sistemas
Todos los sistemas tienden al equilibrio o a la escalada

Todo cambio intencionado aspira a instaurar un nuevo equilibrio planificado
La forma de pasar de un equilibrio a otro es inyectar una dosis adecuada de escalada

Toda dosis de escalada implica una impredecibilidad
Toda dosis de escalada implica un desperdicio de tiempo y energía

Nadie sabe lo que es una dosis adecuada de escalada

Todas las personas tienen intereses

Todas las personas tienen algo que conservar
Todas las personas tienen algo que alcanzar       
Todo cambio en una organización implica una rentabilidad dispar para los distintos agentes

Para todas las personas es tangible y evidente  lo que pueden perder, pero lo que pueden ganar es tentativo y dudoso.
            Los intereses de las personas son siempre sólo parcialmente contrapuestos
            COROLARIO: la perspectiva externa y la negociación racional tienden al equilibrio

Para todas las personas es tangible y evidente que su potencial es mayor que su realidad, pero las percepciones sobre sí mismos del resto de personas de su organización les son opacas e indiferentes

La realidad es mucho menor que la suma de las ambiciones
Cuando el cerebro entra en fase emocional se deforma el sentido del confort y de la perspectiva
Los intereses no coinciden necesariamente con las emociones
Las palabras son más rápidas que los hechos
COROLARIO: la perspectiva interna y la negociación emocional tienden a la escalada

REFERENCIA:
“Ser o no ser, ésa es la cuestión. ¿Qué es más digno para el espíritu humano? ¿Sufrir los golpes y los dardos de la insultante fortuna o tomar armas contra un mar de calamidades, y haciéndoles frente, acabar con ellas?”

OTROS COROLARIOS:
Todo logro relevante ha sido visto en algún momento por alguien como un fracaso
Todo logro relevante ha satisfecho una emoción

APLICACIÓN PRACTICA.

La emoción es interna a la persona
Según el contexto, la gente oculta sus emociones
En la organización empresarial, la gente oculta sus emociones

La emoción oculta sólo puede detectarse en la comunicación
La emoción implícita sólo puede condicionarse mediante la comunicación

En la comunicación hablada, los adjetivos calificativos suelen estar más contaminados de emoción que los sustantivos, y éstos más que los verbos.
Entre los adjetivos calificativos, tienen más riesgo los que desde el punto de vista funcional no acompañan al sujeto, sino que se unen a él con un verbo copulativo (ser, estar, parecer...)

máximo riesgo de escalada si el verbo se conjuga en segunda persona
alto riesgo de escalada si se refieren a partes o acciones de la organización con la que el interlocutor está relacionado.

Por tanto:

Cuenta los adjetivos del ambiente para predecir escaladas
Mide tus adjetivos para evitar escaladas
Elimínalos para volver la conversación a la fase racional
Indaga sobre los adjetivos para trasladar la conversación a una fase emocional
Selecciona los adjetivos idóneos para orientar cambios en el equilibrio
Sujétate cuando los recibas

El post está dedicado a alguien que esta semana ha perdido su empleo por ignorar el poder de escalada de los adjetivos

Publicado el 10 junio 2006 en 1T, modelos | Enlace permanente | Comentarios (7) | TrackBack (0)

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mercados para todo

BrazilCurioso cartel que anuncia una fiesta en una discoteca brasileña, que he visto gracias al estupendo blog Marginal Revolution. El hombre acompañado de varias mujeres va obteniendo progresivos descuentos, llegando incluso a recibir dos reales (“reais”) brasileños (aprox. 70 céntimos de euro) si llega a entrar con cinco mujeres, como si retornara cascos de botella.

Lo primero que llama la atención del cartel es que sólo se dirige a los hombres. Da por hecho que “as mulheres” no pagan por entrar. Esto, que puede parecer galante o discriminación positiva, suena más a que en ese pueblo o barrio, las chicas no salen de casa sin un varón de confianza... En cualquier caso es obvio es que no son el target de esta publicidad.

Así que parece razonable establecer algunas hipótesis de entorno:

    • Generalmente hay un chico o pareja que acompaña, al menos inicialmente, a las chicas que quieren salir.
    • Se sobreentiende que él decide en qué discoteca se entra.
    • Él paga.

Pero el cartel también permite deducir que:

    • La discoteca quiere incentivar el entrar antes de las 21h (por eso regala cerveza)
    • En el área hay un déficit de chicas en los locales (posiblemente por la exigencia social de ir acompañadas de pastor, o porque el sistema genera lobos)
    • Los chicos tienden a elegir los locales con más chicas.
    • Las chicas generan las siguientes externalidades positivas: consumen (posiblemente sólo invitadas) y las expectativas de abundancia de chicas atrae a los chicos.

La disco, por tanto, no sólo vende, sino que ofrece una compraventa: vende la fiesta, y ofrece una recompensa por la captura de chicas. Ahora un poco de "economics" a partir del cartel:

    • Los chicos que entran sin chicas pagan un premium.
    • Un varón “sozinho” (sólo) paga 7 reais, acompañado de una mujer 5, y a partir de un volumen (4 mujeres) cada mujer extra se valora en 2 reais.
    • La conclusión es que por cada mujer extra, el local espera ganar al menos dos reais.

Sin embargo, la “curva” con la que el cartel gratifica con descuentos a los aportadores de chicas no es lineal. La segunda chica se valora sólo en un euro, igual que la tercera, pero la cuarta ya vale tres y la quinta dos. La gratificación por chica varía entre los dos euros de la que viene en pareja, hasta el 1,33 que se ahorra por cada una de ellas si se traen tres. Las desviaciones de la curva se pueden explicar por dos efectos:

    • incentivar el desempeño excelente en la captura de chicas
    • la constatación de que un varón pierde capacidad de defensa del rebaño cuando conduce un número excesivo de chicas. Eso hace más atractiva a la cuarta o quinta chica que a la primera o segunda, que pueden ser pareja o acompañante de pareja, y por tanto más difíciles de abordar.

Un incentivo sutil puede ser el siguiente: el modelo prima la formación de parejas incluso antes de entrar en el local. Si por ejemplo está un chico, llamémosle Carlinhos, con dos chicas esperando la cola en la entrada, João (entiendo que conocido) puede acercarse y “comprarle” a una chica por real y medio. El primero puede aceptar, ya que él sólo se ahorraría un real más (pagaría cuatro en vez de cinco) por entrar con ella. Y el segundo obtiene, aparte de la chica, un descuento de dos en la entrada, con lo que también gana medio real.

La discoteca pierde un real (cobra en total 10 en lugar de 11), pero tiene una pareja ya formada. Presumiblemente, lo primero que pagará el comprador serán dos copas, y no una. Se reduce el tiempo de caza y se extiende el negocio fuera del local. Y además puede constituir una forma de equilibrar el porcentaje de cada sexo en el interior del local.

El efecto ocurre también si una nueva chica, acompaña  Carlinhos. Esa tercera chica sigue suponiendo un ahorro si acompaña a otro de pareja. Pero quizá Carlinhos pudiera tener más incentivos en intentar comprar otra chica a otro grupo, ya con ella él entraría gratis (pagaría un máximo de tres reales). En fin, que se puede instalar un curioso mercadillo de esclavas tipo Zanzíbar en la puerta de la disco. 

Dibujo

Esta tabla muestra los posibles intercambios de unidades femeninas en verde. Los intercambios que no tienen margen están en blanco, y también se señalan los que se realizarían a precios en que ninguno de los hombres ganaría nada por hacerlos, al menos económicamente. Estos últimos sólo tendrían sentido si conocieras, por ejemplo, que va a venir un grupo con el que hacer un trato, y te estés aprovisionando de mercancía. Información privilegiada, que se dice.

La primera impresión es que los intercambios se realizarían al precio en que ambos hombres ganan la mitad de lo que pierde la discoteca por la redistribución de chicas. Pero la presumible abundancia de hombres solos hace que la primera columna de esta tabla tenga un menor potencial negociación. En sus posibles compras a chicos que llevan dos o tres mujeres, seguramente el precio esté más cerca de dos que de un real. Y no sólo por eso, sino porque éstos podrían plantearse preferentemente vender a hombres con tres mujeres, ya que se moverían los precios en el margen de 1 a 3 y no de 1 a 2. Ley de la oferta y la demanda, que se dice.

Como decía, quizá la discoteca favorezca este zoco por sus efectos laterales, pero puede que no sea así. De hecho, el escenario peor para la disco sería que todas las chicas se distribuyeran en parejas. Así, cada una implica una reducción de dos reales en la entrada de algún chico. Incluso cuando un chico “bendito tú entre las cinco mujeres” recibe el “premio” de dos reales, cada chica sólo ha descontado 1,8 reales de su entrada. Habría margen para llegar a un acuerdo con otros cuatro chicos sozinhos, el problema es que venderlas una a una es arriesgado, pues pasa por las imperfectas situaciones de estar con dos y tres.

Si se retrasan en abrir las puertas de la disco, quizá asistamos a la aparición de un mercado de futuros sobre asistencia de chicas, de sociedades de “arbitraje” entre puertas de discotecas o de vendedores mayoristas a camello. Menos mal que en muchas discos ya se ha logrado la desintermediación masculina y superado estas imperfecciones en el mercado.

Publicado el 22 junio 2005 en 1T, modelos | Enlace permanente | Comentarios (9) | TrackBack (0)

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ILUNGA: la palabra más difícil del mundo explica la mejor estrategia del mundo

El dilema del prisionero nos dice que lo individualmente racional conduce al fracaso colectivo. También las acciones colectivas (manifestaciones, revoluciones, guerras, votaciones, guerras de precios, etc.) pueden conducir al desastre de quien las apoya, y de otros.

Veamos por ejemplo la carrera armamentística que tuvo lugar en la guerra fría. Las opciones son incrementar el gasto militar, o llegar a un acuerdo para reducir su armamento. Ninguno de los dos estados puede estar seguro de que el otro acatará el acuerdo; de este modo, ambos se inclinarán hacia la expansión militar. La ironía está en que ambos estados parecen actuar racionalmente, pero el resultado es completamente irracional.

Algo parecido ocurre en el mundo de la empresa con las guerras de precios, los gastos publicitarios o los salarios de determinados deportistas. No cooperar llega a lo irracional, aunque tiene una lógica: la exclusión de otros.

El deporte nos da también otro interesante ejemplo, el de dos ciclistas escapados: a veces colaboran para protegerse del viento, pero en otras, ninguno hace el esfuerzo para permanecer delante (y el pelotón les alcanza) o uno hace todo el trabajo, lo que suele llevar a una victoria del segundo ciclista. Pero, si ese ciclista ganador escapa de nuevo al día siguiente ¿colaborarán con él?

Entonces ¿cómo es posible que funcione "algo"? No es sólo porque exista una autoridad coercitiva que multe a los gorrones. Los comportamientos también tienen su "evolución y selección natural", en la que sobreviven los más aptos. De hecho, el mundo natural ha desarrollado estrategias exitosas, aún sin haber comprensión o comunicación en torno a los problemas.

A comienzos de la década de 1980, Robert Axelrod organizó un concurso mundial entre académicos sobre un dilema del prisionero con repetición: proponer estrategias para obtener la máxima ganancia posible al someterse un número indeterminado de veces al Dilema del Prisionero, con memoria de sus encuentros previos, en un modelo informático.

Axelrod descubrió que las estrategias "egoístas" (siempre traicionar) tendían a ser peores a largo plazo, mientras que las estrategias "altruistas" eran mejores, juzgándolas únicamente con respecto al interés propio.

Sin embargo, a los cooperadores incondicionales, que cooperaban indiscriminadamente con cualquiera, no les iba demasiado bien, porque -aunque saliesen ganando cuando interactuaban con otros cooperadores- los gorrones les explotaban ilimitadamente. Esta estrategia equivaldría al principio de ética cristiana de "poner la otra mejilla".

"Habéis oído que fue dicho a los antiguos: Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al malo. Más bien, a cualquiera que te golpea en la mejilla derecha, vuélvele también la otra."
(Mateo 5: 38-39)

Otras estrategias se apuntaron a la picardía. En general actuaban con la lealtad, pero de vez en cuando sorprendían traicionando al contrario para obtener más ganancias. Esta picardía no obtuvo buenos resultados porque era represaliada duramente.

La estrategia de la Ley del Talión: “ojo por ojo y diente por diente” consiste simplemente en cooperar en la primera iteración del juego, y después de eso elegir lo que tu oponente eligió la ronda anterior. Era además el más simple de todos los programas presentados, conteniendo únicamente cuatro líneas de BASIC, y fue la que ganó el concurso. Obviamente, eso no quiere decir que sea la mejor en todos los entornos estratégicos, pero es sin duda muy robusta.

Es una estrategia colaboradora, dispuesta siempre a pactar, pero justiciera. Si la otra parte le traicionaba una vez, devolvía exactamente la misma medida, otra traición, pero sólo una vez. Era por tanto capaz de perdonar. Generaba confianza, era justiciera, pero no rencorosa y obtenía buenos resultados (o no peores) cualquiera que fuese su oponente. Lo cierto es que se dice que cuando se promulgó, era generosa, porque las penas eran antes desproporcionadas.

"Si resultase daño, darás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, quemadura por quemadura, herida por herida, cardenal por cardenal" (Ex 21,23-25).

Una estrategia ligeramente mejor es "ojo por ojo con capacidad de perdón". Cuando tu oponente deserta, en la siguiente ronda cooperas a veces de todos modos con él con una pequeña probabilidad (del 1% al 5%).

Y aquí viene la explicación del título, una noticia aparecida en junio de este año:

Un millar de lingüistas ha identificado en el Congo la palabra más difícil de trasladar a otro idioma: 'ilunga', que significa "una persona preparada para perdonar un primer abuso, que tolera un segundo pero nunca un tercero".

Esta palabra procede del Tshiluba, uno de los cuatro lenguajes oficiales de la República Democrática del Congo, junto al Swahili, el Kikongo y el francés, según cuenta la BBC. Hagan la prueba. ¿Cómo calificarían en su propia lengua a una persona capaz de perdonar una vez un abuso, que tolera un segundo, pero nunca un tercero? Eso es lo que significa esta palabra. Aunque las definiciones son precisas, el problema es tratar de reflejar las referencias asociadas a cada palabra. "Probablemente echas un vistazo al diccionario y encuentran el significado", señala Jurga Zilinskiene, responsable de Today Translations, que ha realizado este estudio, "pero lo más importantes es las experiencias culturales y el énfasis cultural de las palabras"

Un ilunga tiene una estrategia más refinada que la ley del Talión, porque se apoya en la riqueza de la comunicación humana, superior al BASIC, pero que se parece asombrosamente a la estrategia "ojo por ojo con capacidad de perdón" triunfadora en el entorno informático.

Cuando un ilunga perdona, el infractor sabe que todo puede seguir igual, aunque está siendo observado, cuando por segunda vez ha de tolerar, el infractor es advertido de que está en el límite. En comunidades pequeñas, es mucho mejor que enzarzarse en represalias inmediatas, y muestra un código eficaz, sencillo de entender, y que permite dignidad al ofendido. Es una estrategia sostenible. Admiremos a los bantús de lengua tshiluba que se percataron que necesitaban una palabra para identificar a los estrategas que seguirán la mejor estrategia del mundo.


Publicado el 28 septiembre 2004 en 1T, modelos | Enlace permanente | Comentarios (6) | TrackBack (1)

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