Quiero agradecer a todos los numerosos comentarios recibidos en mi anotación anterior acerca de “Search me not”, la propuesta que recuerda que algunos blogs podrían considerar salir de Google. Creo que ayudan fantásticamente a profundizar en el tema. También me alegra que un buen número de opiniones estén en desacuerdo (ya era hora!).
Insisto en que la principal idea que quiero lanzar con esta propuesta no es que se debe salir de los buscadores, sino que recordar es una opción que los que entregamos contenido a Internet tenemos. Además sencilla de implantar. Ante esta opción hay varias posturas, porque cada caso es distinto. Por ejemplo, como dice Bolarino, una web que trata de promocionar el teatro de marionetas y acercar entre sí a los titiriteros tiene que dejarse ver en los buscadores. Es natural.
Creo que los que colocamos contenido en Internet tenemos que darnos cuenta que los clientes de los buscadores no son sólo los que navegan, sino también nosotros. Los que navegan pagan con atención y los que escriben con contenido. Los que navegan reciben orientación y nosotros visitas orientadas. Ninguno estamos bien servido.
Desde el contenido, empezando porque no siempre respetan las peticiones de no ser indexados por los buscadores, no ofrecen ninguna posibilidad de modular la búsqueda y sobre todo, la inmensa mayoría de las visitas están muy desorientadas, aunque eso depende también del perfil de la página. Eso consume ancho de banda ($) y puede suscitar comentarios molestos. Esto de los trolls parece que es cuestión simplemente de molestarse en borrarlos, pero puede ser mucho más. Hablo por experiencia, hace un año, a raíz de un post sobre el documental “The Corporation”, recibí una avalancha de muy desagradables comentarios y correos que mencionaban datos personales que me llevaron a borrar la anotación.
Desde el otro lado, si bien no niego el encanto de vagar por los resultados de Google, probablemente en el futuro lo recordemos como el encanto de levantarse para cambiar el canal de la tele. De momento, tenemos un cierto apego emocional al buscador y le perdonamos su ineficacia. Es normal, cuando se descubre un territorio desconocido los exploradores son los héroes y todo lo que nos acercan parece maravilloso. Pero con el tiempo llega el lugar de los cartógrafos y administradores. Cuando viajas en avión ya no quieres aventuras, sin embargo se asumían antes, cuando se viajaba en barco.
Saber si al final se resolverá en nuevas versiones, o serán nuevos modelos de relación que ya apuntan los que se establezcan en Internet, es una incógnita. De lo que estoy seguro es que si lo primero no ocurre, pronto el cuasimonopolio Google empezará a Microsoftearse a nuestros ojos. Y de lo que también estoy seguro es que para que las cosas cambien los que buscan tienen que encontrar y utilizar alternativas diferenciales. Los que son buscados sólo tienen un arma: no prestarse a ser distribuidos, o seleccionar con quién. Los mercados funcionan así, y si estos poderes no se ejercen, los mercados no evolucionan.
En otros comentarios también se reseñan algunas virtudes del buscador, que son en realidad problemas del navegador, con su triste barra.
Me ha sorprendido la reacción de algún post acerca de que este planteamiento podría denotar “falta de humildad”. Creo que están en curiosa línea con algún otro del post de Dirson (“Me parece que eso es tener una autoestima muyyyyyyyyyyyyy alta”, “me parece como egoista y descabellado”). Me ha parecido percibir que existe una cierta sensación de que cerrar la entrada a buscadores es de alguna forma sustraer algo a Internet en beneficio propio, o creerse tan bueno que no te hacen falta. Estoy en contra de esa forma de pensar, que creo que denota una forma errónea de ser agradecido o un curioso síndrome de Estocolmo, por eso voy a dedicarle unas líneas.
¿Qué es más “humilde” para el espíritu? ¿Pensar que tus contenidos es más probable que sean una pérdida de tiempo para el que busca con los ineficientes métodos actuales, o que el mundo no puede permitirse ser distraído con otros, y se debe hacer todo lo posible por posicionarse en Google? Pienso que lo primero ¿no?. ¿Son consideradas soberbias Zara y algunas otras empresas por anunciarse poco o nada? Al contrario, son admirados por apoyarse en el boca a boca y se entiende que denota gran solidez de marca y confianza en su producto. Zara no pide contraseñas para entrar, no tiene “reservado el derecho de admisión”, pero nadie le ha acusado nunca de vender sólo a los iniciados. Por otro lado ¿no es humilde tomar una medida que seguramente haga desaparecer mi página de algunos rankings de blogs que ponderen el pagerank? En cualquier caso, me reconforta saber que en estos tiempos todavía hay quien recrimina la falta de humildad y el egoísmo.
Más razonables me parecen algunos miedos a que medidas así puedan contribuir a crear una blogosfera más cerrada. En cualquier caso creo que en general extrapolan demasiado rápido a situaciones del tipo “qué pasaría si todos lo hiciéramos”, lo que no va a ocurrir. Y la blogosfera ya tiene suficiente masa crítica y mecanismos internos de relación y búsqueda como para no poder ser cerrada. Google puede seguir siendo parte del camino de llegada a un blog que no permita su indexado. No figurar en buscadores no significa “quedarse en casa”, evitar el descubrimiento casual. Tampoco sacar a los blogs de Internet. Hay otras fuentes de descubrimiento más eficientes, que están creciendo cada vez más. Esto debería resultar obvio, porque la inmensa mayoría de los que leéis esto lo conocéis por recomendación/cita o listado en otra página, como gran parte de lo que leéis, pese a las horas dedicadas a Google. Diría más: son esos mecanismos los que a la vez cohesionan y hacen abierta a la blogosfera, y no los buscadores. Si no hubieran existido (que no es lo que quiero), la blogosfera hubiera sido parecida (los buscadores no parecen contribuir apenas a crear miembros) y no es descabellado pensar que posiblemente hubiera sido bastante mayor, al forzar los mecanismos de descubrimiento "P2P".
Por otro lado, me han encantado los comentarios que simplemente describen el proceso de descubrimiento de este blog. Gracias. Me ha sorprendido que se haya citado varias veces la recomendación verbal. Y sobre todo, me ha sorprendido mucho que haya habido al menos tres casos en que accedieron a Estratega y “se quedaron”.
Estaba convencido de que no había ninguno. Me sorprendió verlo en los comentarios al post de Enrique, y pensaba que en éste, de menor audiencia y temática menos específica (y por tanto de búsquedas a priori menos atinadas), sería mucho más difícil.
Como dice Julio Alonso mejor que yo en su comentario: “Sin embargo, con que una persona llegue a algo que le interese, con que consiga un sólo lector habitual más, ya me habrá valido la pena.”. Quizá sea un romántico, pero como ya había escrito, opino igual, y no me iré de Google precisamente por eso. Ahora bien, no puedo olvidar, en unos cálculos muy a ojo, que por cada uno de ellos quizá haya habido cerca de 10.000 visitas procedentes de buscadores con menor fortuna, que suponiendo unos 20 segundos entre la selección entre los resultados, el clic, la carga y salir pueden hacer unas 55 horas/hombre de uso de navegador. No parece muy ecológico, pero en fin, apostaré de momento por la serendipia del mismo modo que la naturaleza apuesta por los espermatozoides.
También quisiera destacar es que la lista de ventajas de estar indexado en Google y la de no estar no ha sido puesta en entredicho. Creo que que la propuesta sigue siendo una referencia válida para la reflexión particular que sigo pensando que todo bloguero debería hacer. El cómo pondere los distintos factores dependerá de los objetivos y del perfil de búsquedas del blog (que conviene examinar). Sospecho que será cada vez menos raro, salvo si los buscadores nos sorprenden de nuevo. Creo que el que tiene un blog tiene el derecho a modular en sus posibilidades cómo quiere que sea la convivencia con su audiencia, a decidir qué derechos otorga a las empresas de búsqueda, y a ser respetado en su decisión.
Internet será como la hagamos.