Aquí se dan algunas razones por las qué el conocido lema de Google: “don’t be evil” contradice su misión: “Our goal is to search the world's information and organize it”, y se advierte de los perjuicios que ésta puede acarrear a nuestro mundo.
Y esto no se refiere a la noticia de hoy de la demanda interpuesta a Google por varias editoriales. Ni tampoco a que incumplan su código de conducta, ni a que dejen de marcar claramente la línea entre publicidad y búsqueda, ni a que el sacramento de salida a bolsa les convierta en la típica corporación malévola.
He estado reflexionando sobre las consecuencias de Google, y en general, los buscadores en Internet, que son el eficaz camino que nos acerca a todo el conocimiento allí publicado. Su potencia crecerá según se hagan más sofisticados, y más ligeros y móviles los terminales. Se tenderá a que cualquier cosa, acción o conocimiento que no se oculte explícitamente en el mundo estará al alcance cómodo e inmediato de nuestras neuronas. Tarea en la que calculan que invertirán 300 años.
Todo eso parece bueno y merecedor de elogios y de crecimiento en Bolsa. Se piensa que esto hará más sabios a los humanos y vigorizará su memoria: es el elixir del conocimiento y de la sabiduría lo que se ha descubierto. Pero me he permitido desconfiar de este ingeniosísimo Google. Una cosa es ser capaz de engendrar un arte, y otra es ser capaz de comprender qué daño o provecho encierra para los que de él han de servirse, y pude ser que a los buscadores en Internet les hayamos atribuido facultades contrarias a las que poseen.
Me explico. Un Google omnipresente y ominisciente producirá en el alma de los que lo usen el olvido por el descuido de la memoria y el interés de aprender, ya que, fiándose de Google, recordarán de un modo externo, valiéndose de herramientas; no desde su propio interior y de por sí. Tampoco reflexionarán, pues encontrarán sin esfuerzo las opiniones más visitadas y autorizadas. No es, pues, el elixir de la sabiduría y la memoria, sino el de la rememoración y la opinión no espontánea, lo que han encontrado. Es la apariencia de la sabiduría, no su verdad, lo que procura a sus usuarios; porque, una vez que haya hecho de ellos eruditos sin verdadera instrucción, parecerán jueces entendidos en muchas cosas no entendiendo nada en la mayoría de los casos, y su compañía será difícil de soportar, porque se habrán convertido en sabios de la opinión que marque el pagerank de Google, en lugar de sabios.
- Fedro : ¡ Qué fácilmente, Martínez, compones fábulas egipcias o de cualquier país que se te antoje !
- Martínez: Me has pillado. Fíjate que te iba a decir que era una tradición del santuario de Zeus en Dodona, del que de una encina salieron las primeras revelaciones proféticas. Pero los hombres de entonces no eran sabios como ustedes los jóvenes, tal ingenuidad tenían, que se conformaban con oír a una encina o a una roca, sólo con que dijesen la verdad. Sin embargo, para ti la cosa es diferente según quién sea el que hable y de dónde. Pues no te fijas únicamente en si lo que dicen es así o de otra manera. Pero me temo que en estos años vuelven los hombres a ser ingenuos, sólo que cambian encina o roca por pantalla TFT.
...En efecto, como alguno habrá detectado, todo lo que he escrito arriba desde "Todo eso parece bueno..." no es más que adaptación de los diálogos que Platón pone en boca de Sócrates en "Fedro" , hace 2.400 años. Sócrates nunca escribió nada, y en este fragmento advierte de los peligros que, según él, la popularización de la escritura tendría en la sociedad del futuro, ya que no es más que un mal remedio de la memoria, peligroso disfraz de sabio y medio ineficaz de transmitir el conocimiento.
Esta forma de pensar puede haber influido en que hoy por hoy, pocas sean las decisiones importantes que no se tomen “habladas”. ¿Nunca habéis visto como en las empresas se pasan por alto documentadísimos informes y se toman las decisiones en una sobremesa? Tampoco se puede negar que muchos creen ser sabios y no son más que reescribidores, y que la escritura fuera de su contexto pierde valor.
Y desde luego, Google contribuye más que nadie a sacar la escritura de su contexto. La Wikipedia también hace lo suyo, como también es hoy noticia. Dejemos de nuevo que hable Sócrates:
Porque es que es impresionante, Fedro, lo que pasa con la escritura, y por lo que tanto se parece a la pintura. En efecto, sus vástagos están ante nosotros como si tuvieran vida; pero, si se les pregunta algo, responden con el más altivo de los silencios. Lo mismo pasa con las palabras. Podrías llegar a creer como si lo que dicen fueran pensándolo; pero si alguien pregunta, queriendo aprender de lo que dicen, apuntan siempre y únicamente a una y la misma cosa. Pero, eso sí, con que una vez algo haya sido puesto por escrito, las palabras ruedan por doquier, igual entre los entendidos que como entre aquellos a los que no les importa en absoluto, sin saber distinguir a quiénes conviene hablar y a quiénes no. Y si son maltratadas o vituperadas injustamente, necesitan siempre la ayuda del padre, ya que ellas solas no son capaces de defenderse ni de ayudarse a sí mismas.
Afortunadamente, el mundo no hizo caso a Sócrates. La escritura ya no es cosa de pocos, se ha expandido y ha alcanzado su máximo monumento: Internet. Sócrates estaría horrorizado. Pero por eso supongo que podemos seguir siendo optimistas frente al fenómeno de los buscadores como Google. Que sigan "rodando las palabras por doquier".

Martínez. Muy interesante y expuesto de forma brillante, como siempre.
Efectivamente cuando empiezas a usar gafas ya no puedes prescindir de las mismas nunca más. Porque la vista se acostumbra a la "buena vida", deja de esforzarse y pronto pierde la capacidad de hacerlo. Por ello paradójicamente se pasa a depender de las lentes porque se pierde mucha capacidad para ver sin ayuda.
Seguramente en nuestra mente ocurra el mismo efecto y ya no sepamos pensar sin google.
Publicado por: telemaco5 | 21 octubre 2005 en 12:17
Buena metáfora!
Publicado por: Martínez | 21 octubre 2005 en 12:40
Me estaba preocupando el hilo argumental hasta que leí el final. y estoy de acuerdo con telemaco5, brillante el simil. Hoy en dia dependemos cada vez más de objetos que nos son ajenos, esto para Platón era horroroso, sólo reconocía como fin del ser humano algo que le fuese propio y no se le pudiese quitar, de ahí su concepción de la sabiduría.
Pero yo creo que tal y como ha crecido la información al alcance de la mano se hace indispensable pensar que la sabiduria nada tiene que ver con los datos memorizados, que para eso están los ordenadores, documentos, bases de datos, etc. sino con la capacidad de hacer buen uso de esas herramientas.
Publicado por: Scila | 21 octubre 2005 en 13:07
María... digo... Martínez:
creo que la memoria es una habilidad que debe dejar paso a la capacidad de relacionar conceptos, de buscar información, de tener criterio para filtrarla y extraer de ella lo relevante... la sabiduría antigua ha dado paso a un nuevo tipo de sabiduría, pero no por ello deja de ser sabiduría.
Sí, habrá muchos que vivan de la fachada (como vieron algo en Google...). Pero a esos se les (¿nos?) desenmascara fácilmente: en una conversación se identifica con rapidez quién, además de datos, tiene criterio y quién no.
Publicado por: Consultor Anónimo | 21 octubre 2005 en 15:13
Espero que me perdonen la licencia que me he tomado los que hayan aguantado las primeras líneas del post algo ojopláticos. En efecto, la sabiduría de hoy no va de almacenar sino de dar valor añadido. Como el pintor que ya no tiene que hacerse sus pinturas.
En cuanto a por qué hoy Consultor Anónimo me confunde con "María" es por la anécdota blogosférica de la jornada. El misterio, en los comentarios 13, 16, 17 y 18 de este post de Microsiervos... Si es que no se puede ser bueno.
http://www.microsiervos.com/archivo/frases-citas/principio-de-peter.html#comments
Publicado por: Martínez | 21 octubre 2005 en 16:01
Hace poco me asaltó una visión similar pero referida a los GPS "para peatones". ¡No sabremos ir a ningún lado sin una voz que nos diga, gira a la izquierda después de...!
Publicado por: Gemma Ferreres | 22 octubre 2005 en 22:04
Mientras sea para ir a un sitio que hayamos definido nosotros y no incorpore una "vara guía-pavos", no estará del todo mal. De todas formas, perderse con tiempo tiene un encanto que espero que no perdamos. Lo que me inquieta de lo que dice Gemma es que la cosa vaya más allá, que llevemos a la chepa un Pepito Grillo que nos diga: "ya has gastado el 60% de tu sueldo y vamos a día 10", "eso no es bueno para tu colesterol" o "qué, hoy tampoco estudiamos inglés".
Publicado por: Martínez | 22 octubre 2005 en 22:55
Aquel que, como comentaban más arriba, se quede con el fachada será como el merluzo que acaba necesitando una calculadora para asegurarse que 2 y 2 son 4. El que es capaz de razonar, relacionar y extraer tiene, en cambio, una herramienta poderosa.
Un palo puede servir igual como muleta o como palanca: tu decides.
Publicado por: Camarada Bakunin | 25 octubre 2005 en 14:46