Peter F. Drucker publica un interesante artículo (cómo no) sobre los futuros bloques y la economía del futuro en general. Lo hace en The National Interest, semanal norteamericano de asuntos internacionales.
La perspectiva es un poco USAcéntrica, pero no por ello deja de ser sugerente como dibuja un futuro donde la unidad de interacción serán grandes bloques regionales, que tendrán su personalidad y orientación económica particular. Por dentro aplicarán el libre mercado, hacia fuera tenderán a ser proteccionistas.
Esto me hace pensar que en el campo de los usos, los derechos, y las formas políticas pueden tender a diverger en cada bloque de formas que no podemos imaginar.
Habla de unos seis bloques, e insinúa que pueden ser el sustituto de las actuales naciones: EE.UU+NAFTA, MercoSur, UE, Asean, China, India. Supongo que a Rusia la ve condicionada entre los poderes de derecha e izquierda y que África sigue sin contar. Quizá falte una séptima nación: aquellos de cualquier lugar del mundo que vivan plenamente conectados a la sociedad de la información global es posible que encuentren en ella más vínculos que los que marca la economía geográfica en la que participan. Porque la tecnología no entiende de bloques.
Estos bloques van ya creando instituciones peculiares y redes de intereses. Y amagos de batallas comerciales, citando la de EE.UU. y Europa para estrechar vínculos comerciales con América Latina. (Aquí Drucker no menciona China, que este año ha hecho curiosos movimientos hacia la región) Estas batallas no son sólo comerciales, los vínculos culturales y los grados de respeto de la relación también puntúan para que una región prime un polo u otro.
Los bloques tienden a especializarse en aquello en que tienen ventajas competitivas: India en conocimiento aplicado, China en gestión de la fabricación... ¿Qué seremos los europeos? ¿Tenemos algún potencial distintivo? Se admiten apuestas: ¿seremos los innovadores, los creativos, los que marcan el estilo, como parece empezar a oírse, o simplemente los fenicios, el parque cultural de vacaciones, el país del fútbol... o el próximo segundón por el que luchan los polos para colocarnos en su órbita?
