Este domingo, el suplemento de Negocios de El País publicaba una entrevista con el navarro Antonio Catalán, presidente de AC Hoteles, y creador anteriormente de la cadena NH.
Me ha resultado particularmente interesante esta parte de la entrevista:
Pregunta: ¿Por qué no la saca a cotizar en Bolsa?
Antonio Catalán: Porque no creo en la Bolsa. Si yo quisiera vender la compañía sería facilísimo. Le digo a un banco de negocios lo que he hecho en cinco años y ya está. El problema es que creerían que en vez de 100 hoteles tengo que crear 200, luego ir a Francia o donde fuera... El año pasado hicimos un Ebitda [beneficio bruto operativo] de 27 millones de euros, haremos 39 en 2005 y 61 en 2006. ¿Qué necesidad tengo de crecer al 30%? La Bolsa como está montada es un modelo de especulación. Otra cosa es que necesitara liquidez, pero hemos terminado el año con 66 millones de euros en la caja. Yo no quiero una presión que creo innecesaria. Con 100 hoteles en España ya está bien. A Bolsa se va o por financiación para crecer, que no la necesitamos, o para poner precio, y hay otros sistemas.
P. ¿Por ejemplo?
AC. Estamos trabajando en un "bolsín", un sistema matemático de cálculo para valorar anualmente el precio de la sociedad, y en el establecimiento de unas normas de entrada y salida en ella a partir de 2007. Eso establece las reglas del juego.
P. ¿Y qué dicen sus socios?
AC. Estamos estudiando el tema con mucho cuidado para que todo el mundo se quede tranquilo. (Nota: si es la contestación, parece que ahora no lo están) Ya saben que a Bolsa no vamos a ir y el bolsin les permitiría salir de la sociedad porque te permite tener liquidez. Ya estamos haciendo una simulación en la sociedad patrimonial, de la que nace AC, pero como algo familiar. Tengo seis hijos y las normas de juego tienen que estar muy claras, definidas y ser sencillas, de manera que los gestores, que a veces terminan pensando que todo el patrimonio es suyo, no puedan trastocar la compañía. El bolsín solucionaría también los temas relativos a la sucesión.
P. La sucesión tiene también que ver con la profesionalización de la empresa, si los hijos pueden trabajar en ella o no...
AC. Yo ya tengo experiencias de lo que a nivel familiar funciona o no. Varios de mis hijos trabajan en la compañía y se llevan muy bien, ¿por qué? porque ninguno depende de ninguno. Ninguno manda a ninguno.
AC no cree en la bolsa. Esto puede sorprender al protoemprendedor estimulado por literatura de la época de las burbujas y las IPOs (Inicial Public Offer) donde salir a Bolsa era la gloria, el final del proyecto, la consagración. Pero AC ve que la Bolsa le condicionaría, da por hecho que le presionarían para crecer. Prefiere la autofinanciación y un esquema de socios (banco+capital riesgo) para su empresa mayoritariamente familiar.
Cuando observamos la estrategia de las empresas solemos juzgarla en términos de competencias, competencia y mercado. Solemos olvidar el aspecto de proveedores, y más aún el de los proveedores de capital. Se dice, y con razón, que no hay nada más nervioso que un millón de dólares. El dinero quiere resultados, y según su origen tiene expectativas más o menos cortoplacistas respecto o bien los beneficios o bien el crecimiento. Pero AC necesita conocer bien los mercados antes de desplegar en ellos su negocio. Y para ello se necesitan años. No quiere más prisas que las suyas.
En el libro “la Solución de los Innovadores” (Christensen y Raynor) se explica como hay “buen dinero” y “mal dinero” según el proyecto, y se describe el ciclo del crecimiento inadecuado. AC parece prever que la entrada en bolsa supondría presiones constantes para superar sus expectativas, que a él le parecen razonables. ¿Por qué? Por que la bolsa ya ha “descontado” lo que se espera que haga. Para que la acción suba debe crecer más de lo esperado. Lo que pasa es que ante esa presión, se suele abandonar las fórmulas de éxito "distintivas" (llamo así a lo que el libro llama "competir con el no consumo") y se entra en fórmulas convencionales de crecimiento. Pero claro, esas fórmulas a la larga sólo pueden ofrecer rendimientos convencionales, con lo que alguien empieza a sospechar que las anteriores expectativas eran excesivas, que se ha acabado la magia del valor. En ese momento, la credibilidad, sensatez y - en último término- ética de los directivos marcarán la diferencia entre la paulatina corrección o una dramática destrucción de valor.
AC tiene socios, y a ellos no se les oculta que la salida a Bolsa puede ser un buen negocio además de una garantía de liquidez y valoración actualizada para sus participaciones. Pensando en ellos, y también para preparar su sucesión (con seis hijos de tres esposas, se antoja complicada), AC está diseñando una fórmula original, el “bolsín”, un sistema de valoración y reglas fuera de la especulación de la bolsa. Seguramente, sus socios preferirían valorar la empresa con un sistema menos objetivo, como la Bolsa.
La prudencia de AC merece que consiga que el negocio familiar de hoteles de los Catalán tenga tanta longevidad como el de la familia de hosteleros Hoshi Ryokan. Esta familia tiene el hotel más antiguo del mundo, al lado de una fuente de aguas medicinales, en Awazu, Japón. Ha sobrevivido 47 generaciones desde el año 718. El honor de empresa familiar más antigua no es suyo, sino de unos paisanos constructores de templos, los Kongo Gumi, activos desde el año 578.
Como en España se ha calculado que sólo el 30% de las empresas familiares supera la segunda generación, y de éstas, sólo la mitad llega a la tercera generación, podemos hacer números. Una empresa familiar tendría aquí un 2,25% de probabilidades de llegar a manos de los tataranietos. Si hacemos estos cálculos durante 46 generaciones, resulta una probabilidad de un 0,00000000000000001122%, es decir, de una probabilidad entre 8.910.478.809.532.390.000 a favor de que se alcance a los actuales líderes en perdurabilidad de un hotel familiar. Esa última cifra en metros es aproximadamente la distancia a la nebulosa de Orión, para hacerse una idea. O la misma de que si te reencarnas en un insecto cualquiera de la tierra, seas el primero que aplaste tu propio ataud.
Y eso suponiendo que los Hoshi Ryokan decidan dedicarse desde ya a otra cosa. ¡AC, a por ellos, mucha suerte!