Esta vez vosotros sois la tendencia, los que escribís bitácoras. (Quizá hago mal en presuponer que los que las leéis también las escribís, pero tengo la sensación de que ocurre como en la poesía, que el que sólo la lee también es un poco poeta...) ¿Por qué pienso que los blog pueden ser una tendencia relevante a medio plazo?
(1) La primera razón está basada en analogías con las dinámicas de los sistemas, que hoy por hoy impulsa lo que llamaré el “paradigma blog”: los medios de telecomunicación seguirán permitiendo comunicaciones más sofisticadas, la tendencia al individualismo y a la no uniformidad tira de soluciones tipo blog (digamos que la "termodinámica nos conduce a la entropía": aumentan las opciones de entretenimiento pero no es suficiente, exigimos participar en la confección de lo que disfrutamos, y viceversa, no nos importa ofrecer esfuerzo y talento sin esperar rendimientos). Tienen los blog y fenómenos similares además a favor la Ley de Metcalfe (fundador de 3M que dedujo que el valor de una red es proporcional al cuadrado del número de los que la usan). Por otro lado, se dice que nuestra sociedad se encamina a la "sociedad del conocimiento", y el archipiélago de bitácoras es un modelo idóneo de máquina de crear y compartir conocimiento colectivamente.
(2) Pero a mi entender, lo más trascendente no es por qué crece o por qué es original su organización, sino la motivación que impulsa a escribirlos. El que escribe blogs no espera una recompensa económica. Entonces, ¿cuál es el “combustible” de este crecimiento blog? ¿Es el aumento de velocidad en Internet? Los medios son condición necesaria, pero no la esencial.
Me explicaré. Napoleón decía que cada uno de los movimientos de todos los individuos se realizan por tres únicas razones: por honor, por dinero o por amor. Quizá en la economía del futuro empuje menos la segunda que las otras dos: “honor y amor”, "reconocimiento y generosidad", "prestigio y altruísmo" son nombres de las dos energías, las dos motivaciones que observo que mueve a los que escriben las bitácoras, no el dinero.
El “paradigma blog” podría entonces definirse como una estructura de producción personalizable en red donde las compensaciones y las colaboraciones surgen de una economía paralela a la del capital, entre indivíduos autónomos. Hoy es una tendencia porque está en expansión. Puede que en el futuro buena parte de la música y otras creaciones sigan este modelo para diseñarse y para distribuírse. En el mundo de la empresa, se empieza a reconocer que no todo se puede pagar, que no todo es tangible, y las intranets empiezan a crear redes de colaboración. Si no se desvía, creo que este “paradigma blog” puede converger con otros fenómenos y trascender los post e incluso la Red. Pese a quien pese.
(3) La tercera razón tiene raíces históricas. Tengo un amigo filósofo que me dijo una vez que lo que más le sorprendía al estudiar filosofía era como pensamientos, estructuras, imágenes que alguien escribía y pasaban desapercibidas, quedaban latentes durante años hasta que llegaba su momento y se construían a sí mismas naturalmente, cambiando la historia y la forma de entender el mundo. Mi instinto encuentra en este movimiento analogías con los preludios de otras transformaciones en la historia. El que resiste, gana.
Quizá en muchas bitácoras se encuentren ya muchas de las páginas de ese libro clave que describe un mundo distinto. Quizá, el mismo combustible que impulsa a escribir en los blogs sea el principal dinamizador en una economía del futuro, en un mundo que (técnicamente) depende cada vez menos del trabajo y los recursos para mantener vidas dignas. En ese hipotético futuro la búsqueda de reconocimiento social o la bondad pasan a ser motivadores esenciales, conviviendo de igual a igual con la economía de lo cuantificable, en un planeta conectado, que será más de indivíduos que de instituciones.
Pero que no se me malinterprete: esto no es una predicción (sólo sigo el hilo a una tendencia realizable, pero que convive con otras) ni una visión idealista. Que el mundo sea mejor no depende de cómo se organice, sino de las personas.