estratega

estratega

  • Primera temporada
  • Segunda temporada
  • Rafa Martínez
  • Intro

Gokurousama

Sanitation2_1Las navidades pasadas recordaba el blog “Gokurousama” (vía Joi Ito) que viene a significar en japonés "gracias por el trabajo duro", que es lo que se dice allí para reconocer un buen servicio o un esfuerzo extra. El blog consiste simplemente en un pequeño homenaje a los trabajadores con los que los autores se van cruzando, tomando con permiso sus sonrientes fotografías. Es encantador.

Hay una tradición relacionada en Japón: su Emperador puede distinguir con la dignidad de “tesoro vivo” a quienes han conseguido la “perfección” en su profesión. “Perfección” es conseguir un estado en que la propia voluntad no interfiere con la naturaleza de cada trabajo, y así son interpretadas mejor para conseguir un resultado óptimo. Es decir, no premia el esfuerzo aplicado, pero sí una naturalidad sin esfuerzo que es imposible sin mucha práctica previa. No han sido necesariamente artistas los condecorados, sino frecuentemente sencillos artesanos o profesionales.

Quizá es buen momento de citar las conocidas cuatro fases del aprendizaje:

1.-Incompetencia inconsciente ("no sé que no lo sé")
2.-Incompetencia consciente ("sé que lo hago mal")
3.-Competencia consciente ("puedo hacerlo pero tengo que pensar cómo")
4.-Competencia inconsciente ("puedo hacerlo sin pensarlo")

Me gustaría pensar que podemos extrapolar esto a cualquier tarea. Que hay un camino para alcanzar cierta perfección, en cualquier ocupación o posición. Así, en el nicho aparentemente más desagradecido podría existir una posibilidad de desarrollo personal, que sea en sí gratificante y que disfrute de la camaradería de los que están en el mismo camino. A propósito, para constatar el trabajo duro de un camarada  en Japón hay otra palabra: Otsukaresama.

Esto lo cuento por lo siguiente: generalizo y por tanto arriesgo, pero creo que nuestro carácter tiene virtudes que podrían colocar a nuestro país muy alto en la nueva “economía del conocimiento”, como son la creatividad, la sociabilidad y la seriedad en el trabajo (pese a los tópicos).

Sin embargo, tenemos dos serias dificultades:

  • Una la compartimos con los japoneses: es la aversión a la incertidumbre. Según el estudio de Hofstede, las culturas mediterráneas y Japón son las que puntúan más alto en ella, lo que suele menor toma de riesgos en los negocios (lo que no sólo significa, como se suele apuntar, menor carácter emprendedor, sino vicios de toma de decisión en empresas). Curiosamente también está asociado a altos índices de tabaquismo y conducción rápida. Es característico de culturas antiguas, imperiales y bastante homogéneas étnicamente.

Aquí puede estar el motivo de por qué toda esa literatura anglosajona tipo “break-the-rules” no llega a empaparnos. Por eso no creo que muchos de los que paguen 1500€+IVA  el próximo mes para ver a Tom Peters en Madrid lleguen a experimentar la comunión y catarsis que genera con sus paisanos. Gurusitos del mundo, dejad de traducir, creo que hay una gran ocasión de elaborar un discurso mejor adaptado, porque de lo que no cabe duda es de que lo que hoy puede ser una oportunidad de algunos, mañana será necesidad de muchos por las tendencias que se aprecian ya en el horizonte.

Como ejemplo, y ya que vamos de Japón, recordar como la inmensa mayoría de los samurai (clase que correspondía quizá al 10% del país) fue incapaz de adaptarse a los cambios que se produjeron tras el desembarco del comodoro Perry en Yokohama, vieron como su tradicional lealtad ya no era correspondida y, o bien quedaran como guerreros “liberados” a la busca de señor (ronin), fracasaron al intentar dedicarse a un comercio que chocaba con sus códigos y costumbres, o simplemente se abandonaron.


  • La otra es la falta de motivación. Lo dicen las estadísticas: Europa presenta bajos niveles de motivación, con España ocupando los lugares inferiores. En España, sólo el 11% de los empleados está dispuesto a hacer un esfuerzo extra para lograr los objetivos de la empresa. El 27% se declara “nada comprometido”.  Trabajamos más horas pero producimos menos, y el sueño de los universitarios es el sosegado funcionariado.   

Tampoco hacen falta estadísticas para darse cuenta. Es tan generalizado que damos por hecho que las cosas han de ser así. Es triste, pero en muchas empresas la motivación apenas sale de los cursos de habilidades y de las encuestas de clima. Los esquemas laborales y las formas directivas no ayudan, pero no es sólo eso.

Hay de nuevo algo más profundo en esta desmotivación y que me atrevería a decir que tiene algo que ver con nuestro concepto filosófico de “libertad”, que quizá por la tradición judeocristiana es más “liberador individual de opresiones” que de “aceptación libre de límites”. No se asume el trabajo o tu rol profesional como una escuela, o como un campo de juego, sino como un recinto que anula tu yo real, que es sólo el de los breves ratos de ocio. Ya pocos dicen “soy…” sino “trabajo en…”.

Aquí sí que Japón nos puede dar pistas, como demuestran las sonrisas sinceras de “Gokurousama”. Divagando, se me ocurre que el camino de las obras de nuestro arte plástico, que lleva decenios en una insatisfacción continua rompiendo límites y apenas intentando lograr la perfección dentro de ellos es una buena metáfora. Sin embargo, y respetando límites simples, los caminos de la perfección no se agotan en las artes orientales: un trazo en la caligrafía, una hoja en el Origami, tres versos en el Haiku…

Querer un poco más los “límites” y trabajar sobre ellos es un camino a la satisfacción profesional, y también al progreso profesional. El primer paso es definirlos. No tienen por qué ser los de tu puesto de trabajo, sino los de lo que tú quieras ser y comunicar como profesional, tu Marca Propia. Como en las disciplinas orientales, cuanto más claros y simples, mejor. Y aquí se enlaza de alguna forma el remedio a ambas dificultades: disminuye la aversión al riesgo, porque cambiando de empleo o emprendiendo tu propio proyecto no cambian realmente los “límites”: sigues trabajando en tu propia obra. Y aunque decidas no cambiar de ocupación, no por ello no debes volcarte en “mejorar”, que no sería necesariamente formarte o ascender, sino simplemente, aprender a hacer lo mejor posible el servicio que puedes aportar, hasta lograrlo sin esfuerzo, o casi, con una pasión tranquila, y sobre todo, no renunciando a que tu jornada laboral forme parte de tu vida.

Quizá tu jefe o tu empresa actual no lo merece, pero tú sí. Aunque el emperador de Japón no te nunca te nombre “tesoro divino”.

Publicado el 16 enero 2006 en 1T, estrategia personal | Enlace permanente | Comentarios (11) | TrackBack (3)

Enviar a Twitter

Desafiando la maldición de la calavera

Homer_1En el último número de la revista Brain (vía el blog Future Pundit), dos investigadores afirman haber encontrado evidencias de que a mayor tamaño del cerebro humano, mayor inteligencia (y viceversa). El estudio consistió en la realización de tests de inteligencia a 100 enfermos terminales, cuyo cerebro fue medido tras su muerte.

Nos hallamos ante un nuevo desafío a la maldición de la calavera, que ataca regularmente a la comunidad científica, y que dice así:

“Aquel científico que proclama que la inteligencia es proporcional al tamaño del cerebro humano, queda en triste evidencia cuando a su muerte, su cerebro es pesado”

  • La primera víctima de la maldición fue Franz Josef Gall, fundador de la frenología, la “ciencia” de juzgar la valía mental y el carácter según el tamaño de ciertas zonas cerebrales y su repercusión en el cráneo. En 1828, su pequeño cerebro sólo dio 1.198 gramos en la báscula.
  • La segunda víctima fue Paul Broca. Ya en el XIX, en el seno de la Sociedad Antropológica de París, algunos científicos “encabezados” por él trataban de justificar la importancia de estudiar las medidas de los cráneos de distintas razas para comprobar su “diferente valía intelectual”. El objetivo no oculto era probar la supremacía del varón blanco, y dentro de éste, de la clase científica. La prueba la tenían delante, acababa de morir Cuvier, el más grande anatomista de la época, fundador de la paleontología, incombustible político y gran cabezón. El problema es que aunque había referencias de que era una buena pieza de casquería, la reliquia se perdió, y Broca no tenía pruebas. Hasta que encontró su sombrero. Así se produjo un animado debate en la Sociedad Antropológica sobre si éste (que era de gran talla aunque estándar) era o no excepcional, sobre si era flexible y por tanto no hacía justicia al melón, o sobre si era mayor de lo necesario porque el pelo de Cuvier era muy espeso…

Como consecuencia, se puso de moda entre la gente eminente en ciencias o letras la medición de la herramienta de trabajo post mortem, claro. Un boleto para pasar a la memoria del pueblo como inteligente, paliando lo que los logros no consiguieron. Algunos parecieron confirmar la tesis, pero otros, como Walt Whitman o Anatole France, quedaban bastante por debajo de la media. Con expectación, a la muerte de Broca (1880) se midió su cerebro. Medianito, menos de kilo y medio.

Estos surrealistas debates no eran inocentes. Anticipaban otras doctrinas que han hecho mucho daño en el siglo XX; como la eugénesis que llevó a la esterilización o muerte a miles de personas, el destino de las razas (con la “solución final” como máximo exponente), o justificar la minusvaloración del sexo femenino, cuyos cerebros pesan menos en promedio.

  • La tercera víctima fue el propio Albert Einstein. Einstein insistió en que se analizara su cerebro tras su muerte (1955), pero los resultados no se divulgaron inmediatemente. Natural, 1230 gramos no son para tirar cohetes. Decepcionante huevo Kinder, aunque visto por otro lado, quizá ésta sea la última contribución del genio: “el tamaño no importa”.

Nota: Naturalmente, a los cubitos que aún quedan del cerebro de Einstein se les ha dado bastantes vueltas para considerar determinante cualquier peculiaridad (aunque es de suponer que los cerebros sean aún más diferentes que las caras), hasta en análisis decenas de años después. Lo mismo que con el de Lenin, incluso aunque (y paradójicamente) sólo le quedaba en buen estado el hemisferio derecho.

Y ahora tenemos una nueva contribución. Debo reconocer que no me resultan simpáticos este tipo de estudios por lo que pueden acarrear. Además, resulta curioso la alegría con la que se sacan conclusiones además por sexo, por edad, por ser zurdo o diestro, con un muestreo poco amplio y con claros riesgos de sesgo y condicionamiento. Y por si fuera poco, se hace una mención a que el estudio podría justificar el uso de imágenes cerebrales para los test de inteligencia. Mañana nos pueden hacer un scanner para conseguir trabajo por estudios como éste, o resucitar los extintos frenólogos. Esperemos que no resucite otras cosas. Si tiene una entrevista de trabajo, “tampoco” deje que le toquen la cabeza.

Pequeño epílogo: ¿Pero no es lógico que, si pensamos con el cerebro, cuanto más grande sea pensemos mejor?

El tamaño de nuestros cerebros es proporcionalmente mayor al de otros animales. Gasta un 20% de nuestro metabolismo y convierte en peligrosos los partos, o sea que no está ahí por casualidad. Pero las abrumadoras excepciones a la teoría vienen a indicar que a la hora de pensar, lo importante es cómo está el cerebro organizado, y no lo que pesa.

Desde un punto de vista evolutivo, ésta es la transición que hay entre el Homo Erectus, que se tira más de un millón de años sin grandes progresos, y el espabilado Sapiens. Más aún, los Neandertales tenían mayor cerebro que sus contemporáneos Sapiens de los que provenimos. Por otro lado, hay teorías que niegan que esa gran masa cerebral humana se haya desarrollado precisamente para pensar, sino por otro motivo, aunque después se haya reformateado y pensar haya pasado a ser su segundo uso tras ver la TV. Por ejemplo, Fialkowski ha expuesto una teoría: la cabeza grande sirve para correr largas distancias, y soportar el calor sin averías gracias a un cerebro redundante. Físicamente, es una de las pocas cosas en que nos distinguimos los humanos, que podemos agotar a una presa persiguiéndola. Esa puede justificar la aparición de esa “masa crítica cerebral”, como en las focas, cuyos cerebros están dimensionados para soportar los daños de la falta de oxígeno.

En resumen, que superado cierto límite, que esa masa sea más o menos fructífera puede tener alguna correlación con tamaño del cerebro, pero sobre todo con lo fértil que sea o lo bien que se cultive. La inteligencia es mucho más que un CI, y la valía no digamos. Por eso, está bien que se investigue, pero extrapolar
a partir de algo tan basto como el peso consecuencias raciales, sociales o laborales, ya no es teoría, es “tonteoría”.

Publicado el 03 enero 2006 en 1T, cuaderno de campo | Enlace permanente | Comentarios (8) | TrackBack (1)

Enviar a Twitter

En Mercedes al Dia

Con el tiempo, ha dejado de sorprenderme el buen número de Mercedes, Audis y otros coches de lujo que me encuentro siempre aparcados mientras sus dueños hacen la compra en el "supermercado-descuento Dia" cercano a mi portal.

Pero hoy he pensado que es un buen síntoma de algo que está pasando en general: la gente decide cuánto de especial se puede comprar, y en el resto, aplica la roñosa racionalidad. Así, los “productos compromiso” están en situación comprometida, porque la gente es a veces niño, a veces padre, pero pocas veces ambas cosas.

Un ejemplo complementario al del Dia: el éxito de las pequeñas tiendas de marca de lujo abiertas en el Corte Inglés. Algunas venden más que sus lujosas metrópolis en el barrio de Salamanca de Madrid. Parece que la clase media compra cada vez menos artículos “medios”, porque tiende a elegir comprar alto las veces que cree que merece la pena, lo que también condiciona a sacrificar medio por barato el resto de las veces. Si esta tendencia se confirma, encierra un claro toque de advertencia a las empresas: Más vale ser muy diferente por el valor o prestigio que se aporta, o ser capaz de ser muy competitivo en precio. Segundas marcas en vía de extinción.

También, desde el punto de vista del marketing, podría concluirse que segmentar a los clientes por ingresos es una pequeña pérdida de tiempo. Bueno, es una opinión, perdón. Sé que es muy divertido y más tranquilizador que un Sudoku hacer muchos números y gráficos con datos de clientes, y proyectarlos sobre el altar del powerpoint. Así se piensa que esto es una ciencia y que los competidores (que son los que realmente deberían salir en el powerpoint) unos bárbaros que quedan conjurados. Pero lo cierto es que si tendemos a una situación donde cualquiera puede plantearse comprar cualquier cosa (o casi), más importante que “parametrizar” al cliente es que el cliente te “parametrice” bien a ti.  Y para eso lo que hay que hacer es:

1) respecto a la publicidad, trabajar la respuesta idónea a las preguntas que se hacía Mecano en “En tu fiesta me colé”: “yo me preguntaba...¿quién me la podría presentar?, y me preguntaba... ¿Qué es lo que le iba a contar?”.
2) respecto a la atención al cliente, trabajar la actitud que relataba Konosuke Matsushita en su historia de la tienda de ropa.

Vanishing PD (30/12/05): Qué casualidad, parece que McKinsey también está atento a la puerta del Dia. Según email recién recibido, en el Quarterly Top Ten Newsletter de la consultora estratégica más prestigiosa hablan de esto: "The vanishing middle market" , con análisis en 25 industrias. Lástima que el contenido sea Premium. Cuando llegue la edición en papel lo comento.

PD2: Pablo Martínez-Almeida encontró un preview del artículo. Esta gráfica con cómo se agrupan las industrias según su polarización (que es generalizada) se mantiene equilibrada o tiende al extremo alto o bajo es muy interesante. Tabla

Publicado el 29 diciembre 2005 en 1T, tendencias | Enlace permanente | Comentarios (11) | TrackBack (1)

Enviar a Twitter

Regalos de empresa

Cesta_1Los esquimales, que como están cerca de Papa Noel tienen que saber de esto, lo dicen muy claro en este refrán:

“Los regalos hacen esclavos como los latigazos hacen perros”

O al menos, así lo recoge el antropólogo Marvin Harris. Lo que subyace es la espera de reciprocidad. Dar regalos es algo ambiguo como intercambio económico en el sentido de que no se especifica la recompensa ni los plazos de ésta y se pretende que la decisión de su importe ha sido casual. Si el regalo unilateral o el desequilibrio en el intercambio se produce por afecto, probablemente no espere compensación fuera de éste, y es una simple demostración. Pero cuando el desequilibrio lo fuerza, por ejemplo, un proveedor que te envía en Navidad algo superior a las típicas botellas de vino... es sorprendente lo afectuosos que pueden llegar a ser algunos proveedores.

En las sociedades igualitarias agradecer es de mala educación. Es como decir: “entiendo que pretendes hacer ver que eres superior, o que te debo una”. Se suelen hacer desprecios a los regalos pequeños y no se aceptan los exagerados. En la mitología precolombina del Popol Vuh incluso se aplaude el asesinato del que aquí se podría describir como un “superhéroe” benefactor, porque se le considera un soberbio. Estas culturas entendían del maligno poder del regalo, y temían que lo que empieza como una adicción al estatus de algunos que despilfarran tipo estrella del rap, acaba llevando al exceso de trabajo del resto, que encima debe estar “agradecido” a la clase  benefactora.

Mientras, en nuestra sociedad agradecemos en exceso los regalos pequeños (lo que es en sí un regalo a la autoestima del regalador) pero se solemos decir poco ante los grandes. ¿Será señal de que funcionan?

Ayer comí con alguien que me contó cómo es rara la Navidad en que no devuelve varios regalos tipo Rolex. Olvidé citarle el refrán esquimal, aunque creo que no le hacía falta. Curiosamente, por un momento me pareció que que el prestigio aumenta no sólo haciendo regalos, sino rechazándolos.

Publicado el 21 diciembre 2005 en 1T, cuaderno de campo | Enlace permanente | Comentarios (8) | TrackBack (0)

Enviar a Twitter

Tostadoras, me invento un ratio, eTc, eTc…

Una pequeña historia del diseño en las tostadoras

La primera tostadora de la imagen, de 1910, es un diseño ingenieril, apto para tostar, sin ninguna concesión a la estética. 10 años después, hay algo más de competencia y algún fabricante intenta adornarla con añadidos, tipo orfebrería, para diferenciarla un poco en las tiendas. 20 años más, y para venderla es preciso retocar no sólo la fachada, sino el diseño completo de la tostadora: técnica, buen gusto y sentido común. Comienza la era de la abundancia.

Pero desde entonces, el fabricante de tostadoras se ha tirado más de 60 años sin grandes innovaciones. Parece haberse perdido la capacidad de despuntar, y mira que será por falta de ganas. De vez en cuando, aparece algún nuevo concepto, pero ya sin pretender revolucionar el tueste de la mayoría sino buscando segmentos cada vez menores, como el formado por los que se comen frecuentemente las tostadas con un huevo y nada más, no les importa limpiar su tostadora todos los días, y tienen navaja suiza.

Tostadoras_evolution

Paso a la publicidad

¿Cómo consiguen los fabricantes del sector tostaderero que se vendan precisamente sus tostadoras? Agotada o aparcada la innovación funcional y de diseño, lo más inmediato es trabajarse el canal o promocionar el producto o la marca, para lo que se necesita la publicidad.

Así que la publicidad podría verse como el fracaso de la innovación, o de la diferenciación real. Algunas empresas que innovan en su modelo de negocio o en su servicio no necesitan publicidad: Zara, Google… Sin embargo, este argumento no es del todo cierto, porque la mayoría de los innovadores exitosos también recurren a ella.

En cualquier caso, esta gráfica es para reflexionar:

Publ_1


Innovación vs publicidad en un mercado

La relación entre el gasto en innovación y en publicidad podría parecer que sirve para medir cuánto de lo que vende una empresa lo vende o porque es especial o porque insiste mucho en que lo es. De nuevo, no es tan sencillo (y requeriría mucho tiempo profundizar en las  estructuras de los sectores concretos), aunque sí que es cierto que al acortarse los plazos de la innovación empieza a tener cada vez más sentido plantearlas juntas, y creo que no deja de ser interesante intentar medir esa relación y comprobar su evolución en una empresa.

A nivel macro, también tiene algo que decir esa relación. Lo que sigue es una deducción rápida (el "mucho o poco" sería frente al volumen de la economía, en relación a lo habitual en el entorno):

  • Mucha publicidad y mucha innovación es indicio de economía con una madurez en la competencia y robusta a corto y largo plazo.
  • Poca publicidad frente a la cantidad de innovación podría explicarse en economías que recuperan posiciones en su nivel de desarrollo, con demanda interna insatisfecha o foco en la exportación.
  • Mucha publicidad respecto a la innovación quizá sea síntoma de que algo malo se prepara, o de alguna excepción económica
  • Escasa publicidad e innovación es muestra de apatía.

En España, la inversión en I+D es un decepcionante 1,07% del PIB (2004)- ya sé que no es el dato de la innovación estrictamente, pero es lo que hay. La inversión estimada del mercado publicitario en España en 2004 alcanzó casi 13.000 M€ (Infoadex) con lo que resulta aproximadamente un 1,53% del PIB (y más de 300 € per capita)

El ratio 1,07/1,53 vendría a proporcionar una relación entre lo que preocupa a las empresas convencernos de comprar ya, frente a mejorar lo que nos venderán mañana. Sólo tiene algún sentido aplicarlo en relación a otros, porque hay mil consideraciones económicas ocultas. Realmente sería más adecuado utilizar el aún más débil ratio 0,58/1,5, porque sólo el 54% del I+D español se deba a empresas, y mientras que la publicidad institucional será como mucho un 1% del total (según alguna estimación)

En EEUU ya en 2000 la publicidad era un 2,5% de su descomunal PIB, y ha seguido aumentando. Debe ser algo superior al 2,59% del I+D en 2003 (que además depende más de las empresas, que aportan un 63%). Así a ojo, vemos que la “intensidad” de este ratio frente al PIB es más del doble del nuestro, y que resulta también más equilibrado. Nuestras empresas parecen “vivir al día” frente a ahorrar un 50% más que las norteamericanas (si invertir en innovación es análogo a invertir en el largo plazo), que quizá es justo lo opuesto que hacen sus ciudadanos (posiblemente afectados por tanto anuncio). Sería interesante comparar con más países y regiones.

Por otro lado, la inversión (o "gasto", según la ideología de cada uno) en publicidad en Internet crece en España (un 50% en 2H05, siendo más del 1% sobre el total en 2004), aunque también está lejos de US (quizá 6% sobre el total). Según cita de Lluis Bassats que rescata Julio Alonso: “Los jóvenes ahora están más horas en Internet que viendo la televisión. Pues habrá que estar ahí.” Claro que Alvy nos recuerda que hay razones para aborrecer la publicidad en Internet. Por lo menos la mala.

En fin, que todo este tostar de ratios no es más que un pequeño preámbulo para la mesa redonda que organiza este viernes Fernando Polo a propósito de “la Empresa ante los Blogs” en las nuevas instalaciones de Dicelared, y que pinta que hablará de la publicidad en los blogs. Es el mismo tema que propuse en aquel festival de blogs, y de hecho Fernando me ha invitado a participar, aunque no podré asistir (quizá sí comer después).

Podéis ver la convocatoria en su blog eTc, y comprobar que asisten ilustres blogueros.

Así que en homenaje a esta iniciativa, que tiene intención de continuidad, dedico este nuevo ratio a eTc, y lo denomino así, eTc, como acrónimo de Expending in Tomorrow vs Commercials (ésta es algo tramposa, porque habría que distinguir la publicidad orientada a marca e imagen a largo plazo) o de Enterprise Toaster Correlation (admito sugerencias), definido como cociente entre innovación (o en su defecto I+D, +formación, etc.) y publicidad.

Publicado el 14 diciembre 2005 en 1T, bisnestrategia | Enlace permanente | Comentarios (8) | TrackBack (3)

Enviar a Twitter

Sobre la retórica en las reuniones

Cubiertas las necesidades básicas, ¿qué es lo que todos queremos tener? Ahí podrían salir alguno de los mitos de nuestro tiempo: el casoplón y la renta desahogada vitalicia. Es decir, “dinero”. Otros dirán: “no, es el sexo”. Es cierto que sigue siendo un misterio la causa de que nuestra especie mantenga un celo permanente. Sin embargo, hay quien renuncia o se despreocupa del sexo, que por otro lado, a la población infantil le preocupa poco (aunque lo que no consiguió Freud quizá lo consiga la TV). E igual pasa con el dinero. ¿Será la salud lo que todos queremos tener? No lo parece por cómo se comporta mucha gente. ¿O será que lo más universal es querer tener poder? A leer el periódico parece así, y esto sí que lo comparten los niños, pero son muchos los que disfrutan cediendo su voluntad a rebufo del liderazgo de otros…

Yo creo que lo que desde que tenemos uso de razón todos queremos tener es… pues eso, la razón. A nadie le gusta estar equivocado. La gente quiere tener razón y que se le reconozca. Se pueden hacer votos de pobreza, obediencia y castidad, y vivir una vida plena, pero ¿quién puede vivir pensando cada día que no tiene razón? Esa fuerza que hace que la gente salga de los coches como energúmenos parece más generalizada y poderosa que la de la codicia o la lujuria, y mejor repartida por edades. Tener razón es más sexy.

Para que quede claro que tenemos razón, porfiamos y hacemos tonterías. En este sentido, nuestra época es menos sofisticada que otras anteriores. La retórica clásica se calcula que nace en el 485 a.C. en unos macrojuicios en Siracusa para recuperar las tierras que habían expropiado unos tiranos. (Curiosamente, es justo el momento de la muerte de Buda, que encontró una solución totalmente opuesta al mismo tema). La retórica pronto pasó de usarse contra los desmanes de los políticos a ser usada por los mismos políticos, y ya Platón empezó a criticar su foco en convencer hasta engañando y no en averiguar la verdad. En las universidades medievales, aparte del cuatrivium de ciencias, se enseñaba el trivium: gramática, retórica y dialéctica. La Revolución Francesa endiosó a la Razón, pero las artes de defenderla empezaron a caerse de los estudios generales: el progreso hizo que todo tuviera sus especialistas.

En la empresa, estas artes tienen su principal escenario en las reuniones. He realizado unos rápidos cálculos, y resulta que he pasado ya más tiempo en reuniones que en clases de la Universidad (sí, a eso ayuda – entre nosotros - que iba poco a clase). Por tanto, debería ser capaz de haber ya sacado algunas conclusiones sobre su mecánica. Y me temo que no están bien diseñadas para su supuesto objetivo, y sobre todo, que sus participantes no sabemos argumentar constructivamente, porque al contrario de en otros mundos como el del Derecho, en las empresas no se nos ha enseñado.

De las reuniones se espera que se intercambie información, surjan ideas y un cierto consenso en cuanto a actitudes y puntos de acción. Hasta ahí la teoría. Porque son mayoritarias las ocasiones en que tienes la sensación de no se ha sacado el máximo provecho de lo que los que ahí estaban reunidos podían aportar.

Meeting_parade_La demostración más visible de que no se sabe argumentar es el powerpoint. Vas a ver a unos señores que de repente apagan las luces y te hacen un pase privado de unas producciones domésticas, como si te pusieran en su casa el video de la boda a la fuerza. No niego que una pantalla suelta ayuda a clarificar, pero una reunión no es una conferencia ni un curso. También tiene sus inconvenientes, pues no permite flexibilidad y al contrario del discurso no puede realimentarse con lo escuchado. Por eso se tiende a dejar su contenido muy diluido, muy políticamente correcto. El equivalente químico es el de un retardador que inhibe la catálisis. Reduce las interacciones, atenúa el contenido, elimina margen de maniobra y consume mucho tiempo. El caso más criticado el de los powerpoints que se manejaron en la NASA tras detectar un impacto en la protección térmica tras el despegue del Columbia en 2003. Aquí tenéis un análisis de la pantalla cuyo abuso de bullets y la poco significativa palabra “significativo” pudo haber provocado que no se tomaran medidas contra el desastre.

De todas formas, el problema no es el “slideware”, que no es más que un síntoma. Las presentaciones podrían ser muy útiles. El problema no es la muleta, sino que se cojea. Paradójicamente, el terror a no tener razón limita que en las reuniones se razone.

Las reuniones son importantes porque de ellas surgen decisiones y “no decisiones”. Esta situación de ineficiencia de las reuniones quizá sea una de las principales amenazas para el futuro de la especie. Hay mucho escrito sobre dinámica de reuniones, equipos de alto rendimiento, toma de decisiones, así como sobre oratoria, presentaciones, etc, pero pasan los años y no veo que las cosas vayan a mejor.

A mí se me ocurre que lo mejor para empezar a construir un sistema más sano es empezar desde abajo: que quien plantee algo lo sepa hacer mejor, así como identificar y desactivar los ataques retóricos de los que sí tienen esas habilidades y las usan para su beneficio, no el de los objetivos de la reunión. Para ello hay que empezar a visualizar una reunión y las ideas de otra forma, con una perspectiva más amplia. Se me ocurre como ilustración una analogía con las redes neuronales, que es posible que surja en un próximo post. Y sí, creo que valdría tanto para reuniones como para otro tipo de debates no profesionales, como los que a veces encontramos en los blogs…

Por si me da pereza, un anticipo. Una cita que creo que resume de forma muy precisa las principales estrategias retóricas que los enemigos de una idea pueden emplear para socavarla y llevarla al traste, o por el contrario, las claves que en determinados debates requiere una opinión, independientemente de su valor, para imponerse frente al resto a una audiencia. Son estrategias de ataque.

“Triunfa quien agradablemente confunde, sorprende, altera y oculta las lindes”

Lo cierto es que debo confesar que esta cita del poeta inglés Alexander Pope se refiere al diseño de paisajes en su época, y no a la retórica... Pero me da la impresión de que igual que el auge de la jardinería en el XVIII es un monumento al creciente poder del hombre sobre la naturaleza, las habilidades retóricas son muestra del poder de algunas voluntades sobre “la razón”, y ambas se dirigen a un público ajeno. Algún parecido han de tener.

Así que cuando te respondan en una reunión, atento a identificar estos patrones de abuso verbal que pueden manipular tu idea frente a la audiencia:

  • “confundir” con menciones personales y extrapolando argumentos no relacionados
  • “sorprender” con juegos de palabras y otras diversiones con conexiones negativas que desactiven la idea
  • “alterar” cambiando el sentido de lo dicho y extrayendo consecuencias falsas
  • “ocultar las lindes” con generalizaciones excesivas que propician contrajemplos.

Estás ante una confrontación dialéctica que tiene sus propias reglas. La primera es darse cuenta.


Publicado el 10 diciembre 2005 en 1T, cuaderno de campo | Enlace permanente | Comentarios (12) | TrackBack (1)

Enviar a Twitter

Fumaria officinalis

FumariaFumaria_officinalis









Fumaria_officinalis_en_peligro_de_extinc



Estas bonitas imágenes son de la  “fumaria officinalis”. Se la considera tóxica en elevadas dosis, en las que su efecto es similar al del curare. Según  cuentan los tratados de magia medievales, los exorcistas ahuyentaban los malos espíritus con el humo que se desprendía al quemar fumarias. En peligro de extinción (nunca mejor dicho) desde el 1 de enero del año próximo.

Publicado el 03 diciembre 2005 en 1T, fauna estratégica | Enlace permanente | Comentarios (5) | TrackBack (0)

Enviar a Twitter

"To be... AND not to be"

A propósito de la anotación sobre Searchmenot, Julio Alonso (Merodeando), tras comprobar que la mayoría del tráfico de su blog (bueno, de su primer blog) procede de buscadores, y que un buen número está desorientado y se concentra en post concretos, propone una solución que es un compromiso que puede aunar bastantes de las ventajas de estar y de no estar en buscadores.

Una solución es que en lugar de cargar en el directorio raíz un fichero “robots.txt” (que teóricamente haría desaparecer el blog de todos los buscadores o de los que deseemos), utilizar un metatag en el código de anotaciones o fragmentos concretos (aquí Google facilita información sobre las distintas opciones). Eso contribuiría a facilitar que los buscadores hallaran resultados relevantes. Lo que pasa es que puede resultar algo incómodo.

Así que Julio propone algo brillante: ¿por qué no añadir un botón para “indexar o no" una anotación de un blog al editarlo?. Es una solución elegante que me gusta porque da flexibilidad al creador que puede seleccionar los contenidos que prefiere no hacer visibles a Google y resto de buscadores porque traen o espera que traigan visitas desorientadas (en este sentido, sería importante que el simple cambio de estado en ese botón no implicara una actualización RSS para evitar molestar a los lectores de agregador si se cambia a posteriori).

Pienso que de hecho, si se generalizara, aumentaría la eficiencia de los buscadores. Así que nos podemos encontrar con un efecto curioso: cerrando el acceso a los buscadores a determinadas páginas, obtendríamos en conjunto más visitas y de mejor calidad en el resto. No es cerrar una de las puertas que tienen los blogs, sino hacerla mejor y más grande.

Esto implica adaptar los programas de gestión de blogs. Yo voy a sugerir este desarrollo a Typepad, que es mi servicio de alojamiento. Por otro lado, Typepad ya incluye una opción de configuración que permite no hacer pública la totalidad de la bitácora en buscadores.

Publicado el 02 diciembre 2005 en 1T, cuaderno de campo | Enlace permanente | Comentarios (7) | TrackBack (1)

Enviar a Twitter

To be or not to be

Quiero agradecer a todos los numerosos comentarios recibidos en mi anotación anterior acerca de “Search me not”, la propuesta que recuerda que algunos blogs podrían considerar salir de Google. Creo que ayudan fantásticamente a profundizar en el tema. También me alegra que un buen número de opiniones estén en desacuerdo (ya era hora!).

Yahoo_googleInsisto en que la principal idea que quiero lanzar con esta propuesta no es que se debe salir de los buscadores, sino que recordar es una opción que los que entregamos contenido a Internet tenemos. Además sencilla de implantar. Ante esta opción hay varias posturas, porque cada caso es distinto. Por ejemplo, como dice Bolarino, una web que trata de promocionar el teatro de marionetas y acercar entre sí a los titiriteros tiene que dejarse ver en los buscadores. Es natural.

Creo que los que colocamos contenido en Internet tenemos que darnos cuenta que los clientes de los buscadores no son sólo los que navegan, sino también nosotros. Los que navegan pagan con atención y los que escriben con contenido. Los que navegan reciben orientación y nosotros visitas orientadas. Ninguno estamos bien servido.

Desde el contenido, empezando porque no siempre respetan las peticiones de no ser indexados por los buscadores, no ofrecen ninguna posibilidad de modular la búsqueda y sobre todo, la inmensa mayoría de las visitas están muy desorientadas, aunque eso depende también del perfil de la página. Eso consume ancho de banda ($) y puede suscitar comentarios molestos. Esto de los trolls parece que es cuestión simplemente de molestarse en borrarlos, pero puede ser mucho más. Hablo por experiencia, hace un año, a raíz de un post sobre el documental “The Corporation”, recibí una avalancha de muy desagradables comentarios y correos que mencionaban datos personales que me llevaron a borrar la anotación.

Desde el otro lado, si bien no niego el encanto de vagar por los resultados de Google, probablemente en el futuro lo recordemos como el encanto de levantarse para cambiar el canal de la tele. De momento, tenemos un cierto apego emocional al buscador y le perdonamos su ineficacia. Es normal, cuando se descubre un territorio desconocido los exploradores son los héroes y todo lo que nos acercan parece maravilloso. Pero con el tiempo llega el lugar de los cartógrafos y administradores. Cuando viajas en avión ya no quieres aventuras, sin embargo se asumían antes, cuando se viajaba en barco.

Saber si al final se resolverá en nuevas versiones, o serán nuevos modelos de relación que ya apuntan los que se establezcan en Internet, es una incógnita. De lo que estoy seguro es que si lo primero no ocurre, pronto el cuasimonopolio Google empezará a Microsoftearse a nuestros ojos. Y de lo que también estoy seguro es que para que las cosas cambien los que buscan tienen que encontrar y utilizar alternativas diferenciales. Los que son buscados sólo tienen un arma: no prestarse a ser distribuidos, o seleccionar con quién. Los mercados funcionan así, y si estos poderes no se ejercen, los mercados no evolucionan.

En otros comentarios también se reseñan algunas virtudes del buscador, que son en realidad problemas del navegador, con su triste barra.

Me ha sorprendido la reacción de algún post acerca de que este planteamiento podría denotar “falta de humildad”. Creo que están en curiosa línea con algún otro del post de Dirson (“Me parece que eso es tener una autoestima muyyyyyyyyyyyyy alta”, “me parece como egoista y descabellado”). Me ha parecido percibir que existe una cierta sensación de que cerrar la entrada a buscadores es de alguna forma sustraer algo a Internet en beneficio propio, o creerse tan bueno que no te hacen falta. Estoy en contra de esa forma de pensar, que creo que denota una forma errónea de ser agradecido o un curioso síndrome de Estocolmo, por eso voy a dedicarle unas líneas.

¿Qué es más “humilde” para el espíritu? ¿Pensar que tus contenidos es más probable que sean una pérdida de tiempo para el que busca con los ineficientes métodos actuales, o que el mundo no puede permitirse ser distraído con otros, y se debe hacer todo lo posible por posicionarse en Google? Pienso que lo primero ¿no?. ¿Son consideradas soberbias Zara y algunas otras empresas por anunciarse poco o nada? Al contrario, son admirados por apoyarse en el boca a boca y se entiende que denota gran solidez de marca y confianza en su producto. Zara no pide contraseñas para entrar, no tiene “reservado el derecho de admisión”, pero nadie le ha acusado nunca de vender sólo a los iniciados. Por otro lado ¿no es humilde tomar una medida que seguramente haga desaparecer mi página de algunos rankings de blogs que ponderen el pagerank? En cualquier caso, me reconforta saber que en estos tiempos todavía hay quien recrimina la falta de humildad y el egoísmo.

Más razonables me parecen algunos miedos a que medidas así puedan contribuir a crear una blogosfera más cerrada. En cualquier caso creo que en general extrapolan demasiado rápido a situaciones del tipo “qué pasaría si todos lo hiciéramos”, lo que no va a ocurrir. Y la blogosfera ya tiene suficiente masa crítica y mecanismos internos de relación y búsqueda como para no poder ser cerrada. Google puede seguir siendo parte del camino de llegada a un blog que no permita su indexado. No figurar en buscadores no significa “quedarse en casa”, evitar el descubrimiento casual. Tampoco sacar a los blogs de Internet. Hay otras fuentes de descubrimiento más eficientes, que están creciendo cada vez más. Esto debería resultar obvio, porque la inmensa mayoría de los que leéis esto lo conocéis por recomendación/cita o listado en otra página, como gran parte de lo que leéis, pese a las horas dedicadas a Google. Diría más: son esos mecanismos los que a la vez cohesionan y hacen abierta a la blogosfera, y no los buscadores. Si no hubieran existido (que no es lo que quiero), la blogosfera hubiera sido parecida (los buscadores no parecen contribuir apenas a crear miembros) y no es descabellado pensar que posiblemente hubiera sido bastante mayor, al forzar los mecanismos de descubrimiento "P2P".

Por otro lado, me han encantado los comentarios que simplemente describen el proceso de descubrimiento de este blog. Gracias. Me ha sorprendido que se haya citado varias veces la recomendación verbal. Y sobre todo, me ha sorprendido mucho que haya habido al menos tres casos en que accedieron a Estratega y “se quedaron”.

Estaba convencido de que no había ninguno. Me sorprendió verlo en los comentarios al post de Enrique, y pensaba que en éste, de menor audiencia y temática menos específica (y por tanto de búsquedas a priori menos atinadas), sería mucho más difícil.

Como dice Julio Alonso mejor que yo en su comentario: “Sin embargo, con que una persona llegue a algo que le interese, con que consiga un sólo lector habitual más, ya me habrá valido la pena.”. Quizá sea un romántico, pero como ya había escrito, opino igual, y no me iré de Google precisamente por eso. Ahora bien, no puedo olvidar, en unos cálculos muy a ojo, que por cada uno de ellos quizá haya habido cerca de 10.000 visitas procedentes de buscadores con menor fortuna, que suponiendo unos 20 segundos entre la selección entre los resultados, el clic, la carga y salir pueden hacer unas 55 horas/hombre de uso de navegador. No parece muy ecológico, pero en fin, apostaré de momento por la serendipia del mismo modo que la naturaleza apuesta por los espermatozoides.

También quisiera destacar es que la lista de ventajas de estar indexado en Google y la de no estar no ha sido puesta en entredicho. Creo que que la propuesta sigue siendo una referencia válida para la reflexión particular que sigo pensando que todo bloguero debería hacer. El cómo pondere los distintos factores dependerá de los objetivos y del perfil de búsquedas del blog (que conviene examinar).  Sospecho que será cada vez menos raro, salvo si los buscadores nos sorprenden de nuevo. Creo que el que tiene un blog tiene el derecho a modular en sus posibilidades cómo quiere que sea la convivencia con su audiencia, a decidir qué derechos otorga a las empresas de búsqueda, y a ser respetado en su decisión.

Internet será como la hagamos.

Publicado el 01 diciembre 2005 en 1T, iniciativa | Enlace permanente | Comentarios (7) | TrackBack (0)

Enviar a Twitter

SEARCH ME NOT

¿De verdad quieres aparecer en Google?

Dirson ha dado la noticia de que el famoso foro “WebMasterWorld” ha decidido modificar su fichero “robots.txt” para que todas sus páginas desaparezcan de Google o de cualquier otro buscador. Aclaro ya que no conocía el foro ni la posibilidad de modificar nada para no ser indexado.

Estratega recibe (al menos en los últimos días) alrededor del 20% de visitas procedentes de buscadores (básicamente Google), nada que ver con otros blogs. Cuando he mirado cuáles eran los criterios de búsqueda), he comprobado que no suelen ser más que coincidencias que creo que no hicieron más que perder el tiempo del que busca. Dudo que de ahí haya surgido alguna suscripción o visita regular. A veces ese río trae algún graciosillo o simplemente desorientado que molesta con sus comentarios o mails. Por otro lado, uso un servidor de pago y lo cierto es que sobrepaso ampliamente la capacidad de descarga que tengo asignada, aunque de momento no tengo noticia de que se haya restringido.

Es probable que con el tiempo los buscadores mejoren, se asocien mejor a las intenciones de los usuarios o gestionen la información que sobre preferencias se maneja en la red, pero hoy todavía hay “mucho ruido”. Esa imperfección puede ser – a mi me lo resulta - una interesante experiencia de descubrimiento para el que busca, pero a veces es molesto para el que es visitado. Yo personalmente valoro más la calidad de la atención que su cantidad, no me preocupa que se reduzca el número de visitas si se filtran las que no están bien orientadas, y creo que eso es bueno para todos.

Un blog, es un espacio “personal” que amueblas tú. Es como tu casa, y en tu casa prefieres que no entre cualquiera. Sí dejas, en cambio, que entre alguien que conoces, con la que tienes afinidades, o gente relacionada con otra que conoces. Por eso es mucho más fácil que alguien que entra en tu blog siguiendo un vínculo, una referencia, la recomendación de alguien, algún tag, alguna lista, entienda donde entra, le aporte algo y aunque no ocurra eso, sea respetuoso. Desde el lado del visitante, una recomendación vale más que mil búsquedas. Para algunos autores, los buscadores hacen que sus blogs se conviertan a veces en una especie de casa en medio de la calle, recordando la canción de Madness.

Así que este fin de semana, cuando pensaba investigar más acerca de cómo parar a esos “robots” que usan los buscadores, me encuentro con este post de Enrique Dans en línea muy similar a lo que pensaba. Me sorprendió, porque daba por hecho que el post de Enrique recibiría, por incluir “palabras guía” más específicas, visitas googleras de mejor “calidad”. En el post, define el proceso no ya como un juego de suma cero, sino un “resultado neto negativo”, así que lo ve como una alternativa razonable. De hecho se pregunta si “¿Vamos hacia una Internet de comunidades con tendencia a una mayor estanqueidad, donde accede aquel al que se lo ha contado un amigo o lo ha oído en algún sitio?”

Lo cierto es que todo apunta a que el “oírlo de un amigo o en algún sitio” va a tener mecanismos crecientemente poderosos que acabarán siendo menos estancos que las búsquedas, que hoy por hoy favorecen la concentración de la atención en ciertos puntos de Internet. De los que hoy se habla son de redes sociales, tags, blogrolls, wikis, folksonomías, etc. Es Web 2.0.

En los comentarios a Enrique aparecen varias personas que le hacen saber que ellos sí llegaron a la página vía un buscador, y que quedaron enganchados. Yo no sé si habrá habido esa “serendipity” (no sé si habrá traducción adecuada de la palabra) con el mío, y es una vía que me daría pena cortar. Por eso agradeceré las opiniones sobre este tema.

No es que piense, como bromeaba en este otro post, que Google=evil. Los buscadores son una herramienta formidable, útil y divertida, y admiro mucho la historia de las empresas que los sustentan y mejorarán sin duda. Pero creo conviene recordar que aunque seamos indexados por defecto, tenemos derecho a decidir si pertenecer o no al “universo Google”. La decisión dependerá de cada blog, porque no todos tenemos el mismo perfil de visitas ni los mismos objetivos.

Hacerlo parece fácil. En este enlace se explica cómo “salir de Google” y aquí se indican como evitar o gestionar a los robots o arañas de búsqueda, cargando un fichero simple “robots.txt” en el directorio principal o con unas líneas html.

He querido hacer una pequeña tabla para reflexionar sobre esa decisión. Habrá matices y otras ventajas e inconvenientes que seguro que se me escapan, sobre lo que pido opinión.

Entre las ventajas de estar:

  • recibes más visitas y en su caso más ingresos de publicidad
  • es más fácil navegar en tus contenidos, incluso para ti
  • da gusto poner alguna palabra concreta y ver que sales ahí, como los grandes, además puede ponderar en algunos rankings de blogs
  • abres la puerta a que casualmente alguien a quien tu página le aporta y a la que puede aportar te encuentre. En función de tu temática, eso será más o menos probable
  • es más fácil que alguien que perdió el enlace, pero está interesado en la página, la vuelva a encontrar

Entre las ventajas de NO estar:

  • evitar el inútil y costoso derramamiento de bits (que no siempre es gratis)
  • evitar hacer perder el tiempo a visitantes desorientados
  • aumentar la calidad de la atención
  • aumentar el sentido de comunidad alrededor del blog
  • hacer valorar mejor a los anunciantes el perfil de los visitantes
  • reducir correos y comentarios molestos
  • reducir las probabilidades de acceso no deseado, por ejemplo, en blogs de temática personal
  • reducir las probabilidades de reclamaciones por terceros referidas a opiniones, uso de contenidos
  • limitar el uso no deseado de tus opiniones e ideas
  • saber que quien te visita es más probable que esté más interesado en tu blog como un todo que se va actualizando, y no en un determinado fragmento o una agrupación fortuita de palabras
  • contribuir a la creación de una Internet más natural, más basada en los modelos de la interacción humana

 Searchmenot_d_1_1 Por todo esto, y aunque no sé si acabaré decidiendo "huir al maquis", he creado una sencilla página “SEARCH ME NOT” que al estilo de las iniciativas recientes Ad-free blog o la respuesta Pro ad blog, sirva para identificar si un blog ha decidido restringir las búsquedas.

Sé que la página y los logos no pasarán a la historia del diseño. Pero creo que puede tener sentido que si empieza a ocurrir que algunos blogs deciden/decidimos salir de los buscadores, lo hagamos saber a quien los visita.

Cuando las visitas vean ese logo, lo primero que harán es recordar que han accedido a un contenido gracias a una recomendación, no de forma fortuita. Que por eso es también más probable que el resto de visitantes estén más implicados con la página, lo que posiblemente impulse a participar y opinar más. Además pensarán que si en ese momento no guardan la referencia o se suscriben, es más difícil que posteriormente la encuentren, lo que puede incitar a examinarla con más atención –tienen que tomar una decisión.

También sabrán que al autor le preocupa la calidad de la atención de sus visitantes y ha considerado que la audiencia que le interesa es la que tenga alguna garantía de estar interesada en su obra y en mantener una relación frecuente e interactiva con ella. Eso hoy por hoy los buscadores no lo traen, o al menos esa es su experiencia para su blog, y por eso tiene más confianza en que mecanismos distintos de la búsqueda de palabras, más parecidos al “boca a boca”, sean más robustos para conseguirlo.

En SEARCH ME NOT, esto lo he reflejado provisionalmente con en este texto:

Usando este icono en mi página declaro:

    1. Que he configurado mi página para limitar su acceso desde los buscadores.

    2. Que así evitaré visitas a las que mi página no aportará nada

    3. Que lo hago porque para mí es más importante la calidad y la sostenibilidad de la atención que el número de visitas

    4. Que confío en métodos de descubrimiento en Internet más robustos y humanos que la coincidencia de determinadas palabras.

Publicado el 28 noviembre 2005 en 1T, iniciativa | Enlace permanente | Comentarios (26) | TrackBack (8)

Enviar a Twitter

« entrada anterior | entrada posterior »



 

Últimas entradas

  • Reinventar la Gestión Pública (2) Políticos vs burócratas
  • Reinventar la Gestión Pública (1) La referencia empresarial
  • El salvaje mundo digital
  • Las fases del cambio (2): "From the dream come the vision"
  • Acerca de la información en las organizaciones
  • Las fases del cambio
  • El arte de apartar a la gente de sus asuntos
  • La sectas del futuro
  • Los mitos de la proactividad
  • Soluciones a la crisis: Rectificar los nombres
Sindicar este sitio (XML)
Subscribe to estratega by Email

Twitter Updates

@estratega en Twitter:


    Licencia de Creative Commons
    This obra by Rafael Martínez is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.